Mientras la oposición cubana considera los comicios una farsa, y las Damas de Blanco intentarán marchar hoy por las calles de La Habana, dirigentes del Gobierno y organizaciones como la juventud comunista llamaron a acudir masivamente a «votar y elegir por la revolución y el futuro socialista».
Las elecciones se realizan en momentos en que el Gobierno moviliza a la población contra lo que señalan como una «campaña mediática» internacional para desestabilizar la revolución, a raíz de la muerte del opositor Orlando Zapata por una huelga de hambre de 85 días en prisión y el ayuno que desde hace dos meses mantiene el disidente Guillermo Fariñas.
El gobernante Partido Comunista (PCC, único) no postula candidatos, pero supervisa todo el proceso y asegura, con su influencia y el voto de sus militantes, que no sea electo ningún opositor a la revolución.
Las autoridades, que defienden el sistema cubano como el más democrático del mundo y sin millonarias campañas, reportan una asistencia a las urnas de más del 95%, que destacan como una «victoria de la revolución» en la isla, de 11,2 millones de habitantes.