La batalla por Irán se recrudece esta primavera. El primer acuerdo entre el presidente norteamericano, Barack Obama, y el francés, Nicolas Sarkozy, en su última reunión en la Casa Blanca, ha sido sobre la necesidad de imponer sanciones a Irán.
El año nuevo persa, basado en la religión de Zaratrusta y no en la musulmana, se celebra estos días, con la llegada de la primavera, desde hace más de 2000 años. A pesar de que el régimen jomeinista intentó cancelar esa cita anual con el pasado preislámico de Persia, la cólera popular nunca lo ha permitido.
Con el nuevo año, llegarán nuevos castigos, nuevas crisis, y tal vez la ruptura definitiva con Occidente debido al programa nuclear del presidente Ahmadineyad. La última noticia, la huida a Estados Unidos del científico iraní Shahram Amiri, quien estaría trabajando para la CIA, no hace sino abonar la teoría de que la marcha sobre Irán ya ha comenzado.
Amiri desapareció el pasado mes de junio en Arabia Saudí, el procedimiento habitual, con la excusa de visitar los lugares sagrados del islam, la Meca y Medina, para pasarse al otro lado. La autoproclamada victoria de Ahmadineyad en las elecciones del 12 de junio del 2009 provocó los peores enfrentamientos entre el régimen y los reformistas desde la creación de la república islámica en el año 1979.
Amiri, físico nuclear, daba clases en la Universidad Malek Ashtar, de Teherán, y estaba próximo a la Guardia Revolucionaria, el Estado dentro del Estado que se hace cargo de los temas estratégicos militares de Irán.
En esta clave hay que leer la lucha encarnizada por el poder, en el vecino Irak, tras las elecciones. Irán apuesta por su candidato chií, y manda un mensaje a Occidente: sin nosotros, tendréis que enfrentaros al caos en Irak.
Para no depender de las reservas de petróleo, situadas en esa área convulsa del planeta, y desdiciéndose de sus promesas electorales, Barack Obama ha dado luz verde a prospecciones para hallar petróleo en la costa este de Estados Unidos. Si antes se decía, es la economía, estúpido, ahora se podría sustituir por petróleo; igual a reservas, igual a poder, igual a influencia estratégica, igual a superpotencia. Todo lo que vemos, y veremos, pasa por el lugar donde se descubrió el crudo hace un siglo: Irán.