El presidente ruso, Dimitri Medvédev, asegura pretender una reforma del sistema político para hacerlo más democrático, pero los hechos indican lo contrario. La policía volvió ayer a emplearse a fondo con quienes intentaron manifestarse en Moscú en defensa del artículo 31 de la Constitución, que se refiere a la necesidad de respetar los derechos de reunión y manifestación. Los agentes practicaron un centenar de detenciones y golpearon a los congregados.
Los dirigentes interpretan el artículo 31 a su manera y consideran legítimo prohibir mítines convocados por lo que consideran «oposición radical». Así volvió a suceder ayer. Fueron detenidas más de cien personas, entre ellas el ex viceprimer ministro, Boris Nemtsov; los activistas del movimiento La Otra Rusia Eduard Limónov e Iliá Yashin, los defensores de los derechos humanos Lev Ponomariov y Oleg Orlov, y la jefa del Grupo de Helsinki en Rusia, Liudmila Alexéyeva.
La protesta, en la que participaron unas 500 personas, no solo reivindicó el respeto al artículo 31, sino también la destitución del primer ministro, Vladimir Putin, presidente de Rusia entre el 2000 y el 2008, por su inoperancia ante la crisis económica.