El niño de los cargadores

La Voz

INTERNACIONAL

Si hay algo en lo que destacan los haitianos es, aparte de su paciencia, en su capacidad de levantar la cabeza ante los padecimientos más extremos y continuar. Ocurre estos días con la activación económica del país en un momento en que todo está por los suelos, salvo los precios.

Puerto Príncipe es ciudad de servicios y dentro de eso se mueve en un altísimo porcentaje de ocupación en la economía y el comercio informal. La capital es un gran mercado y no ha dejado de serlo, pero ahora además aparecen formas de ingresos que antes no se veían. Aparte de los mototaxis y el agua como bien de lujo, en las calles se ven cosas como las que hace Joseph, un chico que tuvo la idea de alimentar con baterías de coche los cargadores de hasta treinta teléfonos móviles, a razón de 10 gourdas por carga (unos 20 céntimos de euro). «No hay electricidad en muchísimas casas, así que yo la ofrezco para que la gente no se quede sin batería y pueda hablar con su familia que está fuera, por ejemplo». Joseph vende el mensaje mientras trata de hacer espacio en los enchufes alimentados por las baterías del coche, a modo de generador. De electricidad y de dinero fresco para una ciudad arruinada.