¿Superstición o religión?

La Voz

INTERNACIONAL

26 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde la cuenca del Níger llegaron la mayoría de los esclavos luego emancipados que crearon y pueblan Haití. Como la santería en Cuba o la macumba en Brasil, el vudú sirvió a la población para sobrellevar las adversidades y, mediante el sincretismo, para encontrar un instrumento lógico contra el opresor colonial. Los devotos del vudú siguen recordando al sacerdote Boukman, que en 1791 espoleó la primera rebelión esclava por medio de un ritual vudú, hasta alcanzar la independencia en 1804. Los católicos, desde entonces, ven el vudú como un culto siniestro conformado por un mundo de supersticiones, que responde a espíritus que van en paralelo con Dios. Y se les acusa de utilizar sus ritos para hacerle daño a terceros, en ceremonias que incluyen, entre otras cosas, el sacrificio de animales.

Todo eso existe, como se puede comprobar si se visita una ceremonia, en la que un sacerdote engulle ron y lo escupe, rodea y baila alrededor de ataúdes abiertos y calaveras y termina entrando en trance para ponerse en contacto con los espíritus. El Papa del vudú insiste: «En toda religión hay gente mala, pero la mayoría buscan el bien común, como nuestros hougan , que están curando heridos del terremoto y atendiendo a las víctimas». Culto o superstición, no se entiende Haití sin el vudú, que por cierto tiene estatus de religión desde hace siete años. Curiosamente, fue otorgado por el ex salesiano que gobernó el país en los noventa y principios de esta década, Jean Bertrand Aristide.