EE.UU. lanza desde el aire la ayuda humanitaria para los haitianos

Tropas estadounidenses abrirán dos pistas de aterrizaje, pero dicen que no se encargarán de la seguridad


Tropas de Estados Unidos se desplegaron ayer en puntos estratégicos de la capital haitiana para asegurar la atención humanitaria a una población desesperada, al cumplirse una semana del seísmo que causó al menos 70.000 muertos. Pero también desembarcaron a unos 16 kilómetros al suroeste de Puerto Príncipe. Estos refuerzos se unirán a los cascos azules de Sri Lanka en las ciudades de Léogâne, Grand-Goâve y Petit Goâve, según el coronel Greg Kane.

Pero tanto estas tropas de Estados Unidos como las que lleguen de Canadá no patrullarán las calles ni se ocuparán de la seguridad, sino de escoltar las operaciones de distribución de alimentos, dijeron fuentes de la Misión de la ONU en Haití (Minustah).

Ayer, la tripulación del buque USS Gunston Hall repartió comida y material sanitario. El día anterior fue la aviación estadounidense la que lanzó ya la primera ayuda en paracaídas: 14.500 raciones alimentarias y 15.000 litros de agua sobre una zona a unos 8 kilómetros del aeropuerto, en un club de golf convertido en centro de operaciones y lugar de refugio para víctimas.

Y lo hizo desde el aire obligado por la destrucción de las infraestructuras tras el terremoto, pese a que se resistía a esa opción por temor a generar tumultos, informó ayer el Pentágono.

Para combatir esa falta de carreteras y la merma de utilidad del aeropuerto, donde solo hay una pista habilitada, el Ejército norteamericano planea construir en 24 horas una pista de aterrizaje cerca de Jacmel, a 35 kilómetros de Puerto Príncipe, que resultó también fuertemente dañada, y otra pista en la República Dominicana.

Progresos en el reparto

Y aunque la ayuda llega tarde a los necesitados, funcionarios de las Naciones Unidas consideraron ayer que está habiendo progresos en el reparto, aunque este es insuficiente para el número de gente afectada por el seísmo, dijo el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

La ONU informó de que está cooperando de forma más estrecha con el Ejército estadounidense y a través del PMA ya repartió 250.000 raciones de alimentos. Para poder distribuir mejor la comida, el organismo instaló cuatro centros logísticos en la capital y al menos otros 30 en el resto del país.

En vista de las gigantes necesidades, la organización llamó a la comunidad internacional a poner a su disposición 100 millones de porciones de comida de sus existencias.

Aunque se seguían observando ayer saqueos, la Misión de Estabilización de la ONU (Minustah) consideró que la seguridad ahora «es estable, con violencia y pillajes limitados y localizados».

«La mayoría de los incidentes ocurren en los barrios ya clasificados como de alto riesgo antes del seísmo, pero la situación está bajo control», subrayó la Minustah. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), sin embargo, admitió que «los escoltas militares son necesarios para el transporte y la distribución de la ayuda humanitaria».

De hecho, la distribución de ayuda no alimentaria por el Comité Internacional de la Cruz Roja tuvo que ser interrumpida por el «ambiente tenso» en el barrio de Puerto Príncipe donde trabajaba. Pero, pese a la difícil situación, tratarán de reiniciar la distribución de ayuda (no alimentaria) en los próximos días.

«La esperanza persiste»

Aun cuando las posibilidades de ubicar gente con vida entre los escombros disminuyen con el tiempo, la ONU confirmó que unas 90 personas han sido rescatadas vivas en Puerto Príncipe desde el pasado martes, 20 de ellas desde el domingo, cuando ya se habían superado los cinco días desde el terremoto.

«La esperanza persiste. Todavía tenemos esperanza de encontrar a supervivientes», declaró en Ginebra la portavoz de la OCHA, Elisabeth Byrs.

Pero EE.?UU. espera pasar «muy pronto» de la fase de búsqueda de supervivientes a la retirada de cadáveres, indicó el general Daniel Allyn, subcomandante de la operación estadounidense en el país caribeño. Mientras, los heridos siguen llegando en masa a los abarrotados centros médicos, donde las amputaciones son el pan de cada día. En un hospital en ruinas de Puerto Príncipe, un cirujano francés, Jacques Lorblances, asegura que él y sus colegas han operado a 30 personas desde el sábado. Veintiocho sufrieron amputaciones.

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