Una crisis con blindaje poco efectivo

La Voz

INTERNACIONAL

12 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

A mediados del 2008, Hugo Chávez afirmó que se reía de la crisis económica capitalista, pues desde el 2007, el presidente se ha declarado marxista-leninista. Aseguraba que Venezuela, el mayor exportador de petróleo del hemisferio occidental, estaba «blindado» ante la crisis.

El tiempo ha fallado en contrario, sin embargo. La economía venezolana bajó un 3% el año pasado, y será la única de Latinoamérica que repetirá caída en el 2010, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional. Su inflación es la segunda del mundo, solo superada por la de Zimbabue; ha pasado de importar un 30% a importar un 70% de lo que consume en una década. Ha desaparecido un 40% de su parque industrial y ahora enfrenta, además, una aguda escasez de energía eléctrica, que se atribuye a la sequía causada en el país por el fenómeno de El Niño . Las hidroeléctricas producen un 70% de la energía de la nación sudamericana.

Racionamiento energético

El Gobierno anunciará esta semana un plan de racionamiento del fluido, que también contemplará que los trabajadores al servicio del Estado trabajen en horario reducido, de 8 de la mañana a 1 de la tarde. Ha reducido el horario de los centros comerciales y de las estratégicas empresas del acero y aluminio de Guayana, de propiedad estatal, para ahorrar en el gasto de energía.

Desde la oposición, se culpa a Chávez por las políticas que desestimulan la inversión privada y por no haber dado desarrollo ni mantenimiento al parque termoeléctrico del país, alimentado por gas. Señalan que la crisis económica viene tras cinco años de ingresos petroleros récord, despilfarrados en ayudas a regímenes afines, como los de Cuba, Bolivia, Argentina y Nicaragua.

Insultos a la oposición

El presidente Chávez ya ha empezado una ofensiva en respuesta, calificando de «estúpidos» a los portavoces opositores, y diciendo, ahora sí, que la crisis internacional hace mella en Venezuela, pero que «aquí estamos mucho mejor».

Falta por ver si, como predicen algunos analistas, el panorama económico hará mella en la popularidad del mandatario bolivariano, que lleva una década apoyada, sin duda, en el abundante uso de los recursos del Estado, que empiezan a flaquear.