«A mí me han cacheado hasta el bebé»

Tatiana López

INTERNACIONAL

05 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Coger ayer un avión en Estados Unidos era cuando menos una aventura con final impredecible. Pero a tenor de lo visto por esta corresponsal ayer en el aeropuerto de Washington, pese al anuncio de la Administración para la Seguridad del Transporte, las estrictas medidas de seguridad aún no eran aplicadas y los pasajeros eran sometidos tan solo a los controles rutinarios.

Tampoco dentro del avión las aerolíneas se atrevían todavía a pedir a sus pasajeros que dejaran de utilizar su material electrónico o que permanecieran pegados a sus asientos hasta una hora antes del aterrizaje.

Madrid-Barajas

Un escenario muy diferente al vivido por esta corresponsal el pasado día 1 de enero en el aeropuerto de Madrid-Barajas con el objetivo de coger un vuelo hacia Estados Unidos. Ese día, cientos de personas fueron sometidas a un exhaustivo cacheo, así como un registro en profundidad del equipaje de mano. En total, más de cinco minutos por persona, lo que motivó el retraso de los principales vuelos hacia suelo estadounidense y que provocó la indignación de los viajeros .

«A mí me han cacheado hasta el bebé», se quejaba amargamente una pasajera ante el llanto descontrolado de su hijo. Más comprensivos se mostraron otros pasajeros, a quienes la estrategia del Gobierno español añadía tranquilidad a su miedo a volar. «Es lo que tienen estas cosas la gente se queja pero al final les hará sentir mas seguros», en palabras de uno de ellos. «Si que si uno quiere estar seguro de verdad lo mejor es no volar», afirmó un agente de seguridad del aeropuerto que se negó a identificarse.