El Senado argentino impone a los partidos primarias como en EE. UU.

Agustín Bottinelli

INTERNACIONAL

La oposición acusa a los Kirchner de buscar deshacerse de contrincantes en las urnas con esta reforma política

04 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El Senado argentino aprovechó la última sesión del año con mayoría de escaños oficialistas para convertir en ley una reforma política, un proyecto diseñado por el kirchnerismo que establece la realización de elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para todos los partidos que postulen precandidatos para nominar a cargos electivos nacionales. Una fórmula similar a la que se practica en EE.UU.

La reforma también establece que en las elecciones podrán participar las agrupaciones que hayan obtenido en las primarias el 1,5% de los votos válidos requeridos.

El senador Gerardo Morales, presidente de la Unión Cívica Radical, dijo que esta reforma política es una reacción de Néstor Kirchner por haber perdido las elecciones legislativas del 28 de junio y su apuro para convertirla en ley es asegurarse el control del Partido Justicialista e impedir la posibilidad de presentarse a candidatos de partidos, que aunque minoritarios, están creciendo.

En el lado opuesto, la presidenta Cristina Fernández remarcó ayer que «con la nueva norma los candidatos no serán ya elegidos a dedo, sino por medio de comicios internos, abiertos y obligatorios. Además, dijo sentirse orgullosa por el fallo favorable del Congreso Nacional.

En un clima de tensión generado por oficialistas y opositores que pelean por la distribución de cargos en la Cámara baja, juraron ayer los 127 diputados electos en las legislativas de junio, entre ellos el ex presidente Néstor Kirchner y su más dura opositora, Elisa Carrió.

Antes de la ceremonia, se sucedieron las acusaciones. Agustín Rossi, el presidente del bloque oficialista, renovó la denuncia sobre un plan desestabilizador contra el Gobierno y acusó a la oposición de exigirle una rendición incondicional para que ceda los principales cargos de la Cámara. El propio Néstor Kirchner amenazó: «Si nos sacan de las comisiones, tenemos nuestra gente en la calle», frase dirigida a la oposición, que exige para sí la presidencia de la Comisión de Presupuesto, la más importante de todas porque es la que controla la administración del dinero público, algo que el ex presidente no quiere ceder bajo ningún concepto.

Hasta el último momento se sucedieron las negociaciones del kirchnerismo, que perdió la mayoría absoluta en ambas Cámaras, por conseguir mantener la presidencia de varias comisiones. Mientras, agrupaciones sociales, políticas y sindicales seguidoras de los Kirchner convocaron a una movilización frente al Congreso.

Después de 36 horas de acampar en la avenida de Mayo, una céntrica vía que comunica el Congreso con la Casa de Gobierno, las asociaciones de piqueteros contrarias al Gobierno, decidieron levantar sus tiendas. Tras cinco horas de reunión consiguieron la promesa de que podrán acceder a los planes sociales del Gobierno sin que intermedien los alcaldes oficialistas «porque se quedan con la mitad del dinero».