El triunfo de Mujica mantiene a la izquierda uruguaya en el poder

Marcela Valente

INTERNACIONAL

Agradece a su antecesor «el buen gobierno» y dice que no hay vencedores ni vencidos

01 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La victoria del candidato del oficialismo en Uruguay, José Mujica, garantiza la continuidad de un Gobierno izquierdista considerado exitoso. El recuento definitivo dio un 52,9% de los votos a Mujica y un 42,9% a su rival, el centroderechista Luis Alberto Lacalle, del Partido Blanco. Por eso, al ser proclamado vencedor en una noche lluviosa en Montevideo, Mujica reconoció la responsabilidad que tuvo en su triunfo el presidente Tabaré Vázquez.

«Gracias Tabaré por tu buen gobierno», le dijo Mujica. Y es que Vázquez deja el cargo con una imagen positiva del 71%. A pesar de la crisis financiera internacional con impacto en este país de 3,3 millones de habitantes, el mandatario avanzó en el programa de la coalición izquierdista Frente Amplio, que nunca antes había gobernado Uruguay.

«Nuestra gestión no arranca de cero», celebró Mujica, y con humildad poco habitual en política declaró: «Me voy a equivocar, pero no le daré la espalda a los problemas».

El gran desafío, lo sabe, es mantener la estabilidad económica y las conquistas sociales. Desde el 2005, cuando Tabaré asumió el cargo, el producto interior bruto en Uruguay creció un promedio de un 6% al año. El paro -que llegó a los dos dígitos tras la crisis del 2002- descendió hasta alcanzar niveles de casi pleno empleo (7,9%), los salarios se incrementaron, la deuda externa se redujo y cayeron los índices de pobreza e indigencia.

Herencia de Tabaré Vázquez

El presidente puso en marcha además el Plan Ceibal, visto con admiración por los Gobiernos vecinos. Se trata de un programa oficial que otorga un ordenador portátil con conexión a Internet a cada niño que cursa la escuela primaria pública.

Todas estas medidas no solo le permitieron crecer a Vázquez en popularidad, sino que le aseguraron el triunfo a Mujica, un ex guerrillero de 74 años, cofundador del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros.

Sus opositores intentaron traer a colación su pasado para asustar al electorado. «Mujica no es un hombre claro en sus convicciones democráticas», alertó el ex presidente Julio María Sanguinetti, del Partido Blanco. Lacalle también remarcó el riesgo de retroceso que significaba la elección de Mujica.

Consciente de esas limitaciones, Mujica tuvo un discurso conciliador en la victoria. «Recuerden en una noche de alegría a los compatriotas que tienen tristezas y que son nuestros hermanos de sangre. No hay vencedores ni vencidos», dijo. Tomará posesión el 1 de marzo del 2010. La encargada de tomarle juramento será Lucía Topolansky, su esposa desde hace 40 años, ex guerrillera y presidenta de la Cámara alta.