El favorito, pero con un pobre balance de gobierno

Bronwen Roberts

INTERNACIONAL

21 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El 7 de noviembre, Hamid Karzai debe defender el cargo que le otorgó Occidente en el 2001 y que retuvo en los comicios del 2004. En la primera vuelta era el favorito pese al pobre balance de su gestión en materia de seguridad y de lucha contra la corrupción.

Conocido por su cortesía y elegancia, con su caftán verde y violeta, y su bonete de astracán, Karzai fue el hombre que la Administración de George W. Bush colocó al frente del país tras la intervención militar internacional que derrocó al régimen islamista talibán a finales del 2001.

Fue también el candidato apoyado oficiosamente por Washington en los primeros comicios del país en el 2004, que la población vio como la promesa de una nueva era y en los que participó con entusiasmo. Pero su estrella se ha apagado bastante desde entonces. La Administración Obama no le ha ahorrado críticas, después atenuadas ante la falta de una alternativa. Y la cólera cunde entre la población por su fracaso a la hora de atajar la violencia, en su nivel más alto desde el 2001, y de combatir el crimen y la corrupción. Sin embargo, Karzai puede atribuirse éxitos en materia de sanidad y educación, sobre todo.

Nacido hace de 52 años en Kandahar -feudo de los talibanes-, es miembro del poderoso clan pastún de los Popalzaide. Casado con Zenat, médica de presencia muy discreta, tuvo un hijo en el 2007.