Las últimas encuestas vaticina que el sí se impondrá en el segundo referendo sobre el texto de la Unión
02 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Más de tres millones de irlandeses con derecho a voto tienen hoy una segunda oportunidad de expresarse sobre el Tratado de Lisboa y sobre su idea de la futura Europa. La ratificación irlandesa tras su rechazo hace quince meses se ha erigido como un símbolo para aquellos que creen que Bruselas erosiona los sistemas políticos nacionales y para los que, en una visión más amplia, ven la unificación como el único y transitable camino del Viejo Continente hacia el futuro.
Si el año pasado las encuestas previas al plebiscito registraban un empate técnico entre el sí y el no, los sondeos otorgan ahora una victoria cómoda para la campaña del sí, encabezada por el Gobierno y todos los partidos con representación parlamentaria, excepto el republicano Sinn Féin. Según los últimos estudios, el número de indecisos es ahora menor que en el anterior referendo, cuando la mayoría de los que respondieron no sabe, no contesta decidieron al final respaldar a los opositores al Tratado. En esta segunda oportunidad ofrecida por Bruselas, el porcentaje de apoyo oscila entre el 48 y el 68% (el pasado fin de semana era del 55% ), mientras que el de los detractores se sitúa entre el 17 y 33%.
No habrá un tercero
En uno de sus últimos mensajes, el primer ministro irlandés, Brian Cowen, aseguró que no se celebrará un tercer referendo para ratificar el Tratado si el electorado lo rechaza de nuevo, por lo que pidió una participación masiva en la votación. En su opinión, un resultado negativo sumiría a la UE en una extraordinaria incertidumbre y daría como resultado la creación de una Europa de dos velocidades, con Irlanda descolgada.
Curiosamente, ayer los irlandeses miraron de reojo hacia Londres en relación con la Europa de las dos velocidades. El ex presidente del Parlamento Europeo Pat Cox pidió el sí a sus conciudadanos para así lograr una mayor independencia irlandesa del Reino Unido, ante la llegada de un Gobierno conservador y euroescéptico la próxima primavera a Downing Street. «Si se produce un rechazo irlandés al Tratado y en Londres gobiernan los tories, me preocupa la creación de una Europa de dos velocidades, una Europa continental rápida y otra compuesta por las islas británicas, con Irlanda bajo la influencia británica, en el carril lento», indicó Cox.
La conexión británica no finalizaba aquí. The Sun , rotativo que le acaba de retirar el apoyo a Gordon Brown y opuesto a la integración europea, publicaba que si Irlanda aprueba el Tratado de Lisboa, el ex primer ministro Tony Blair será el futuro presidente de la Unión Europea. Siempre según este medio, su nombramiento podría tener lugar a finales de este mes.
Los detractores del Tratado han desempolvado durante las últimas semanas los argumentos del año pasado. Entre ellos, que un sí significaría que Irlanda perdería su independencia fiscal, su neutralidad y su soberanía sobre asuntos como el aborto, la eutanasia o el divorcio. El empresario irlandés Declan Ganley, uno de los responsables de la victoria del no en el anterior referendo, insistió en que «las preocupaciones que llevaron al electorado a rechazar el documento no han sido abordadas por la UE», a pesar de que Bruselas ha dado una serie de garantía legales para que Irlanda pueda mantener, por ejemplo, su comisario europeo y sus políticas fiscales.