Un dato que debilita al régimen de los ayatolás

Jordi Kuhs

INTERNACIONAL

La revelación de que Irán ha construido a espaldas de la ONU una segunda planta de enriquecimiento de uranio debilita la posición de Teherán en la disputa sobre su programa nuclear y hace más probable un endurecimiento de las sanciones en su contra.

El hecho que los iraníes hayan trabajado durante años en una instalación atómica clandestina socava una vez más su credibilidad y podría convencer finalmente a las potencias más escépticas, como China o Rusia, de que realmente Irán alberga intenciones ocultas en lo tocante a su programa nuclear.

Desde el inicio de las investigaciones del OIEA, hace casi siete años, Irán no se ha cansado de insistir en que sus actividades nucleares son pacíficas y que ha declarado a los inspectores todo lo que precisaban. Pero EE.?UU. y la UE desconfían de esas promesas. Superar esta falta de confianza ha sido siempre la prioridad del saliente director general del OIEA, Mohamed el Baradei, con su fórmula de «congelar por congelar», es decir, que Irán suspenda sus trabajos atómicos más delicados y a la vez se detengan las sanciones. Pero las revelaciones de ayer echan por tierra esta iniciativa y ponen en peligro los intentos de diálogo liderados por la UE.