A medida que la intervención militar en Afganistán provoca más víctimas civiles, la opinión pública de los países occidentales es cada vez más hostil a esa misión y presiona a sus Gobiernos. Ese sentimiento de hostilidad explica la iniciativa de Alemania, Francia y el Reino Unido de convocar a una conferencia internacional antes de fin de año con la esperanza de iniciar una retirada. «La opinión pública ya no acepta un escenario en el cual hay muertos inútiles y un calendario incierto», explicó Dominique Moisi, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales.
En EE.?UU., muchos tienen la impresión de haber sido traicionados por Barack Obama, que reforzó su presencia militar. Seis de cada diez estadounidenses se oponen a una guerra que tan solo en lo que va de año mató a 184 de sus muchachos.
El 57% de los británicos piensan que sus soldados no deberían luchar en Afganistán. En Alemania, más del 60% de sus ciudadanos pedían en julio la retirada de sus tropas, y en Francia, el 64% rechazaban en agosto la intervención militar.
Canadá y Australia están al límite de su permanencia en Afganistán. En cambio España, donde la misión no provocó ni de lejos el rechazo popular que la guerra de Irak, ha anunciado que enviará otros 200 soldados, aunque su contingente es mucho menor que el de los países citados.