Las facciones del Partido Revolucionario Institucional (PRI) han comenzado a preparar sus gallos de pelea para enfrentarse al gubernamental Partido Acción Nacional (PAN) a las elecciones presidenciales del 2012. Y es que su contundente victoria en las legislativas del pasado día 5 les deja libre la vía para aspirar a sacar al presidente Felipe Calderón de Los Pinos.
Si manejan bien sus decisiones como mayoría absoluta a la hora de aprobar las reformas que necesita el país para relanzar la economía en crisis, reestructurar la Hacienda pública y concretar una modernización laboral y educativa, un priista podría regresar al poder tras nueve años de ser oposición.
Sin embargo, Roberto Madrazo, el candidato presidencial en el 2006, alertó de que también sería un arma de doble filo porque la crítica situación económica exigirá reformas impopulares que dependerán del PRI. «Si las reformas no pasan pueden acusar al partido de haber obstaculizado la recuperación del país», opinó.
Por otra parte, aunque son cosa del pasado los tiempos del dedazo, en los que la máxima autoridad partidista designaba por su cuenta al aspirante presidencial, ya se barajan con fuerza dos nombres: el joven gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto (viudo, con tres hijo y novio de una actriz de telenovelas de la cadena Televisa) y su homologo de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán.
Beatriz Paredes Rangel, líder del tricolor, anunció hace poco que no competiría para sustituir a Calderón y que prefería mantenerse como un factor de unidad en su partido. Tiene claro que la prioridad debe ser la creación de una nueva Ley de Emergencia Económica porque cree que, si en ese campo lo hacen bien, la ascensión hasta Los Pinos podría ser coser y cantar.
Antes se harán elecciones primarias para designar al candidato presidencial. Madrazo, ex gobernador de Tabasco y representante de los «dinosaurios», conocidos de este modo por preferir los manejos políticos a la vieja usanza, aseguró que los priistas asimilaron la lección del 2006. «Hay gran claridad de que unidos tenemos una mayor oportunidad de ganar [en el 2012]».
De todas formas, algunos priistas todavía se pellizcan para comprobar que no están soñando. Los resultados fueron concluyentes a favor del PRI. Pero no todo fue por méritos propios. Hubo un importante trasvase de votos del PAN proviniente de aquellos cansados de que la política de seguridad de Calderón no de resultados favorables.