Opinión
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09 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
No ha sido fácil organizar un programa para las esposas de los líderes mundiales a causa del divorcio de Silvio Berlusconi. Los papeles de anfitrionas se los han repartido entre la mujer del presidente, Clio Napolitano, la del alcalde de Roma, Isabella Rauti, y dos ministras, Mariastella Gelmini y Mara Carfagna, que ayer acompañaron a las esposas a la audiencia con el Papa. Al grupo se unió más tarde Michelle Obama, y todas ellas almorzaron en el ayuntamiento romano para más tarde asistir a un té con Clio Napolitano. Carla Bruni eligió un programa separado: hoy por la tarde estará en el G-8 y mañana visitará un campamento de refugiados.