Berlusconi pide a las víctimas que se lo tomen como una acampada

María Signo

INTERNACIONAL

Italia señala para el Viernes Santo los funerales nacionales de los 272 muertos en el terremoto

09 abr 2009 . Actualizado a las 03:49 h.

Vivir la situación «como un fin de semana de cámping». Esta fue la recomendación del jefe de Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, a los damnificados por el seísmo que arrasó el lunes la región de los Abruzos. «No les falta de nada, tienen medicamentos y alimentos, comida caliente» y un techo que les da cobijo, añadió. «Naturalmente, es una situación absolutamente provisional», matizó ante las cámaras de una televisión alemana durante su tercera visita a la ciudad de L'Aquila.

Un fin de semana de cámping que, viendo la situación, seguramente será muy largo. La tierra sigue temblando en los Abruzos y el número de muertos ya se eleva a 272; once son los desaparecidos. Hasta el domingo, los equipos de socorro seguirán buscando bajo los escombros de la ciudad de L'Aquila para localizar a posibles supervivientes, pero el tiempo juega en su contra. Mientras, Italia se prepara para los funerales nacionales del Viernes Santo.

Al contrario que en el resto de Europa, la salida de tono no tuvo ninguna trascendencia en Italia, donde la cuestión ni desató las críticas de la oposición. Este diferente punto de vista se puede explicar porque los italianos conocen la peculiar forma de ser de su primer ministro y porque en estos momentos prima la solidaridad nacional.

Más tarde, Berlusconi justificó su frase ante un periodista alemán explicando que «los niños necesitan ser invitados a la sonrisa, al optimismo y al juego».

Optimismo es el mensaje de Il Cavaliere, que ayer se comprometió a llevar a cabo una reconstrucción de la región «muy rápida», proponiendo que cada una de las cien provincias italianas construya una ciudad modelo para los sin techo. Una idea que parece tan irrealizable como la que lanzó el martes al proponer la construcción de una nueva L'Aquila, y que arquitectos y urbanistas ya han rechazado.

Sobre la reconstrucción se está hablando mucho y pocos son los que apoyan las propuestas presentadas por el Gobierno. Los expertos parecen inclinarse por la idea de reconstruir los pueblos y el centro de L'Aquila tal y como eran antes del terremoto, y llaman a dejar a un lado obras utópicas.

Berlusconi reconoció que el «gran problema» que tienen que afrontar ahora son las 28.000 personas sin hogar, y apuntó que se tardará unos dos meses en realizar el balance de daños. Muchos recuerdan la situación de los damnificados del seísmo de 1980 de Irpinia y Nápoles, los cuales pasaron decenas de años en casas rodantes a la espera de un casa propia.

Tras su visita al centro de L'Aquila, Berlusconi declaró que «está peor de lo que pensaba». «Consideraba que el terremoto habría afectado solo a las casas viejas, pero veo que no hay una casa íntegra», dijo.