Netanyahu no convence a Barak ni a Livni para que se unan al Gobierno

Daniela Brik

INTERNACIONAL

El líder del conservador Likud, Benjamín Netanyahu, encargado de formar Gobierno en Israel, no ha logrado convencer, en sus primeros contactos, al laborista Ehud Barak ni a la centrista Tzipi Livni para que se unan a su Ejecutivo.

El jefe del Partido Laborista (13 diputados) le transmitió ayer su intención de pasar a integrar la oposición, después de que el domingo Livni hiciese lo mismo. No obstante, ambos volverán a reunirse con Netanyahu para sondear una vez más la posibilidad de formar una coalición gubernamental de unidad encabezada por el líder del Likud.

«Manifesté a Netanyahu que seremos una oposición seria, responsable y constructiva», declaró Barak al término de la entrevista que mantuvieron ayer en un hotel de Jerusalén. Barak reiteró que «la decisión del electorado es que nos vayamos a la oposición y la respetamos».

Por su parte, Netanyahu aseguró que no ha renunciado «a formar una amplia coalición, a la luz de los retos que afronta Israel, especialmente por parte de Irán. Me reuniré con Livni y Barak una vez más».

Netanyahu apela a los retos de un Irán nuclear o la crisis económica para convencer a sus interlocutores de la necesidad de sumar fuerzas. Pero lo cierto es que, de momento, el dirigente conservador se ha topado con lo que parecen infranqueables principios, como puede ser por parte de Livni no claudicar en la visión de dos Estados para resolver el conflicto palestino-israelí.

Netanyahu rechaza esa idea, y aboga por una solución que no pase «por concesiones territoriales a cambio de paz».

El partido de Livni ganó las elecciones celebradas en Israel el pasado día 10, con 28 diputados, pero el Likud disfruta de más apoyos en un arco parlamentario dominado por la derecha, pese a que obtuvo un escaño menos que el Kadima.

Netanyahu pretende armar una coalición con el Kadima y el Partido Laborista, que le garanticen una estabilidad de la que no goza con el apoyo de partidos ultraderechistas y sectarios. Además, ese Gobierno podría chocar con la intención de EE.?UU. de impulsar la creación de un Estado palestino.

En ese contexto, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, visitará Israel y a la Autoridad Nacional Palestina la próxima semana, en su primera visita oficial a Oriente Medio al frente de la diplomacia estadounidense.

Por otra parte, el todavía primer ministro israelí, Ehud Olmert, cesó al enviado para las negociaciones con los palestinos en El Cairo, Amos Gilad, después de que criticara la estrategia de su Gobierno -exigir la libertad del soldado Gilad Shalit secuestrado en el 2006- para lograr una tregua con Hamás.

Amnistía Internacional acusó ayer a Israel y a Hamás de crímenes de guerra durante el reciente conflicto en la franja de Gaza y aseguró que hay evidencias del uso por parte de ambos de armas procedentes del extranjero en ataques contra civiles. E insta a la ONU a imponer un embargo de armas a las dos partes.