«Mientras navegamos en la tempestad que es ahora mismo la economía, no puedo pensar en un timonel más apropiado que Judd Gregg». Con estas palabras, Obama presentó ayer a su candidato a ocupar la cartera de Comercio.
A tan solo unos días de cumplir los 62 años, este hombre de convicciones liberales y que se ha pasado media vida trabajando para el Estado, afronta la difícil tarea de devolver la tranquilidad a un mercado roto tras meses de incertidumbre económica y en el que el sector empresarial sufre su peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial.
Una misión para la que Gregg parece, sin embargo, haber estado preparándose durante toda su carrera política, tanto por su trabajo en el Comité de Asuntos Financieros en el Senado, como por su intervención en el diseño del plan de rescate económico aprobado por George W. Bush, en el que el político jugó un papel fundamental.
Es considerado un arduo defensor del libre comercio, algo que lo ha llevado a apoyar todos y cada uno de los tratados aprobados en los últimos tiempos, incluidos aquellos referentes a China y Vietnam.
Gregg es también un perfecto embajador ante la clase empresarial, que reticente a las supuestas medidas sociales de Barack Obama podría encontrar un aliado en su persona.