Los iraquíes dan un voto de castigo a los partidos en el poder en los consejos provinciales
INTERNACIONAL
Las elecciones iraquíes se han convertido en un voto de castigo para los consejos provinciales, que en cuatro años no han sabido ofrecer a la población los servicios básicos, como el agua, la electricidad y el empleo. El ejemplo más sorprendente ha sido Kerbala, uno de los lugares santos del islam chií, donde el partido Dawa, del primer ministro Nuri al Maliki, perdió frente a un antiguo miembro del partido Baas, Yusef al Habubi, conocido por su apego al laicismo. Y es que esta vez los votos no se basaron en convicciones confesionales, sino que se dieron en función de la vida cotidiana.
Pero lo que realmente ha marcado los comicios ha sido la indiferencia: cuatro años después de haber celebrado elecciones plurales por primera vez tras medio siglo de dictadura, un iraquí de cada dos no votó. La abstención ha sido mayor en las regiones chiíes; las suníes estaban más entusiasmadas porque se estrenaban votando tras el boicot masivo a las elecciones del 2005.