Las centrales avisan de que las protestas proseguirán si no se les hace caso

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INTERNACIONAL

Los sindicatos quieren que Sarkozy «tome conciencia de la situación» y advierten de que, en caso contrario, «habrá continuación». Son unánimes a la hora de exigir al presidente una rápida iniciativa y proponen que se adelante la reunión que debe fijar la agenda social del 2009, prevista para finales de febrero.

«Nicolas Sarkozy sabe tomar iniciativas rápidas a nivel europeo cuando hace falta. Que haga lo mismo a nivel nacional», aseguraba el líder de Fuerza Obrera, Jean-Claude Mailly. «Cuando se produce semejante movilización sería irresponsable no dar respuesta», porque «la gente está al límite».

El frente sindical se mantiene unido dispuesto a mantener el pulso. Las ocho principales centrales del país decidieron que esta no sería una jornada de protesta clásica, sino un grito de alarma para defender a quienes consideran las primeras víctimas de la crisis: asalariados, parados y jubilados.

Cólera pasajera

Bernard Thibault, secretario general del sindicato más poderoso del país, la CGT, aseguraba que esta vez el presidente de la República no podrá decir «no he visto nada, no he oído nada, no tengo nada que decir». Citando al propio Sarkozy, le advierte de que si quiere «refundar el capitalismo tendrá que cambiar los parámetros de su razonamiento» y «revaluar su reconocimiento del trabajo» para no estancarse en «una crisis financiera permanente». La movilización de ayer supone «un acontecimiento social de gran importancia» y no se trata de «un ataque de cólera pasajero».

También cree que «ahora toca al Gobierno aportar respuestas» el secretario general de la CFDT, Françóis Chérèque, convencido de que las de ayer fueron las mayores manifestaciones de trabajadores de los últimos veinte años y que exigen «medidas».

Desde la CGC, Bernard Van Haynest estima que «no son los sindicatos los que tienen la llave del cofre, son los poderes públicos y la patronal». Todos temen que Sarkozy intente romper la unidad sindical y se reconocen sorprendidos por el silencio patronal en esta primera ocasión en que los trabajadores del sector privado acudieron a las manifestaciones junto con los del público.