Tras 183 años de historia, Bolivia decidirá mañana por primera vez en las urnas si aprueba o rechaza un nuevo texto constitucional. Si el voto en el referendo es afirmativo, la refundación de la república andina prometida por Evo Morales se hará realidad, habida cuenta de los 411 artículos que encierran un cambio radical del Estado. Los sondeos anuncian una victoria del sí al nuevo texto, con un 65% en intención de voto, pero serán los indecisos, casi una quinta parte del padrón, los que decidirán si se sanciona la nueva Carta Magna.
Propiedad y libertad de culto
El referendo abarca todos los órdenes de la sociedad. Para empezar, se definirá la extensión máxima de tierra que puede poseer una persona, si diez mil o cinco mil hectáreas. Además, Bolivia dejará de ser, de aprobarse el texto, un país con religión oficial, la católica, para garantizar desde el Estado la libertad de culto. Y además pasará a ser una república plurinacional y pluricultural, a la vez que tendrá un nuevo sistema judicial que también respeta las leyes indígenas.
Uno por uno, cada tema es polémico en sí mismo. La modificación de la propiedad privada representa el argumento más enconado de la oposición para solicitar el voto negativo. Como ha venido ocurriendo en los últimos años, los gobernadores y prefectos de las provincias orientales dicen que es un atentado a la libertad económica. Y son también los representantes de la Media Luna Camba los que unen sus voces a la jerarquía católica para protestar contra la nueva Constitución. «Quien cree en Dios tiene que votar que no», ha llegado a decir el obispo de Sucre, a lo que el propio Morales ha reaccionado declarándose católico, pero decepcionado con la Iglesia boliviana.
Factor indígena
De fondo aparece el factor indígena, que engloba a casi la mitad de la población. En la nueva Constitución, el concepto plurinacional se refiere a los 36 pueblos originarios que componen el puzle étnico del país, y las autonomías están representadas, además de por los departamentos, por las entidades municipales, indígenas y regionales, lo que también rechaza la oposición.
Según el oficialismo, el nuevo texto convierte a Bolivia en un país libre de discriminación gracias a los derechos civiles, sociales, políticos y económicos que contempla. Y porque por primera vez se habla del derecho de acceso a los servicios básicos para combatir la pobreza y la desigualdad.
La oposición, sin embargo, insiste en que es la culminación de un proceso pergeñado por Morales que comenzó con el referendo por la Asamblea Constituyente del 2006 y continuó con el plebiscito revocatorio del 10 de agosto del pasado año, en el que el presidente salió reforzado con un abultado 67% de apoyo. Si mañana se aprueba el texto, Bolivia comenzará un nuevo camino, a través del legislativo y los decretos, hacia su refundación como país.