En EE.UU. se analiza cuál será el papel de la futura primera dama, que es comparada con Hillary Clinton y Jackie Kennedy
16 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Michelle Obama también llega a la Casa Blanca el día 20 de enero. Y con ella llega una forma muy distinta de hacer las cosas. «Es inteligente, divertida y totalmente encantadora. También es muy bella, aunque no de una forma que los hombres la encuentren intimidante ni que moleste a las mujeres». Esa es la descripción que de Michelle Obama hace su esposo, Barack Obama. La futura primera dama de Estados Unidos es una madre de dos hijas, abogada y profesional de éxito que mañana cumple 45 años.
Además de todas las características que destaca de ella su marido, hay otras dos que sin duda van a influir en su papel. Michelle es negra. Esto, que puede parecer una obviedad, no lo es. Barack no es negro, es mulato. Es hijo de un matrimonio mixto, de madre blanca y padre negro. Pero Michelle es negra de pura cepa, descendiente de esclavos. Y además es una mujer muy consciente de su género.
En una entrevista con Larry King, Michelle explicó quiénes eran sus líderes. Solo nombró a mujeres, entre ellas, Maya Angelous, escritora y activista por los derechos civiles, y a Lilly Ledbetter, la mujer que denunció ante el Tribunal Supremo la desigualdad salarial entre hombres y mujeres. Dio así una pista muy clara de las cuestiones a las que se va a dedicar durante la Presidencia de su marido. «Las mujeres -dijo- todavía ganan 79 centavos por cada dólar que gana los hombres. Quedan muchas cosas por hacer. Necesitamos otro modelo para las mujeres y yo quiero trabajar en esto. Quiero utilizar mi posición para llamar la atención sobre estos problemas».
Aunque ha insistido una y otra vez en que su papel principal va a seguir siendo el de madre. A la pregunta de cuál va a ser su trabajo como primera dama, su respuesta no deja lugar a dudas: «Mi primera función seguirá siendo, con toda honestidad, la de madre y la de asegurarme que mis hijas sigan teniendo una vida estable y ordenada». Ya dejó claro durante la visita que en diciembre hizo a la Casa Blanca que sus hijas harían ellas mismas sus camas.
Pero parece que también tiene claro que deberá dedicarle tiempo a su papel como esposa del presidente. Esa debe haber sido la razón por la que hace unos días la oficina de transición hizo público un comunicado en el que explicaba que la madre de Michelle, Marian Robinson, también se trasladaría a la Casa Blanca. En el comunicado aclaraba que durante los primeros meses decidirán cómo es de permanente la presencia de la suegra de Obama.
Ni Clinton ni Kennedy
Se la compara frecuentemente con otras primeras damas. Con Jackie Kennedy porque como ella es joven, guapa, tiene hijos pequeños y su estilo de vestir es permanentemente elogiado por la prensa. Pero lo cierto es que Michelle tiene muy poco que ver con Jackie. Michelle es una profesional que ha trabajado como abogada en el sector público y que en su último empleo, como vicepresidenta de Relaciones Externas de la red de hospitales de Chicago, ganaba 275.000 dólares anuales, el doble del sueldo que recibía su marido como senador.
Y también se le compara con Hillary Clinton. En cuanto a la formación, sí hay similitudes (Michelle estudió en dos de las mejores universidades, Princeton y Harvard). La enorme diferencia entre ellas es que a Michelle no le interesa nada la política como profesión. Ha repetido frecuentemente que no tiene paciencia suficiente. Y eso, a pesar de que durante la campaña electoral demostró que es una oradora de primera línea y fue una de las claves de la victoria de su esposo.