Ni la proximidad de las fechas navideñas, ni siquiera el hecho de que le queden apenas 33 días para dejar su puesto en la Casa Blanca parecen haber ablandado el corazón del vicepresidente de EE.?UU., Dick Cheney, que la noche del lunes volvió a defender la legitimidad de la prisión de Guantánamo y el uso de determinadas técnicas de tortura.
En la que supondrá sin duda unas de sus últimas intervenciones antes de abandonar la vicepresidencia, el halcón de la Administración Bush aseguró en una entrevista a la cadena ABC que cerrar la impopular prisión supondría un error, «ya que su fin debe llegar solo con el fin de la guerra contra el terror». Cheney, que fue uno de los impulsores de la apertura de este centro de detención, justificó la existencia de la prisión alegando que «aunque la gente lo ha olvidado también en las guerras anteriores ejercimos nuestro derecho a retener a los enemigos hasta el final del conflicto, como es el caso de la Segunda Guerra Mundial».
Además, y en referencia al llamado método de interrogación conocido como waterboarding o submarino, que simula una asfixia por ahogamiento, Cheney aseguró que fue él mismo quien aprobó esa forma de tortura, que calificó como «tremendamente exitosa» y cuyos «resultados hablan por sí mismos».
Sin ningún tipo de remordimiento sobre el legado que su trabajo dejará a la historia de su país, la mano derecha de Bush se ratificó incluso en la decisión de invadir Irak, a pesar del engaño sobre las armas de destrucción masivas ya que, según él, «Sadam Huseín todavía tenía la capacidad de producir este tipo de armamento. Tenía la tecnología, tenía el personal [?], así como la intención de volver a construirlas en cuanto terminaran las inspecciones de la ONU».
Precisamente, la decisión del Gabinete de iniciar una guerra con pruebas falsas fue uno de los argumentos utilizados durante la campaña electoral por Barack Obama, que ya ha prometido cerrar el penal de Guantánamo cuanto antes. Sin embargo, y en opinión de Cheney, esta acción no le resultará nada fácil al demócrata, ya que «a muchos de estos presos nadie los quiere». Aún así, en las últimas semanas varios países europeos, entre ellos Portugal, ya han comenzado a dar los primeros pasos para acoger a prisioneros.
Traslado de presos a Bosnia
Ayer, tres presos argelinos llegaron a Sarajevo, después de que un juez de EE.?UU. hubiese ordenado su liberación el mes pasado. Este traslado supone las primeras liberaciones de Guantánamo efectuadas por la Administración Bush por orden de la Justicia.
Mustafá Ait Idir, Mohamed Nechla y Hadji Boudella forman parte de un grupo de seis argelinos residentes en Bosnia que fueron arrestados en el 2001 por la policía bosnia bajo la sospecha de que preparaban un atentado contra la Embajada de EE.?UU. de Sarajevo. En enero del 2002 fueron trasladados a la base en suelo cubano.