El Gobierno griego no consigue hacerse con el control de las calles

Roddy Thomson

INTERNACIONAL

El Gobierno griego sigue sin poder controlar las calles de las principales ciudades, en las que ayer se volvieron a registrar diversos disturbios por sexto día consecutivo. La fractura social que vive el país llegó al Parlamento, al que, sin embargo, no acudió el primer ministro, Kostas Karamanlis, que prefirió ausentarse y asistir a la cumbre de la UE en Bruselas. La oposición, especialmente los socialistas, intenta capitalizar el éxito de la huelga convocada anteayer por los sindicatos e insiste en reclamar el adelanto de las elecciones.

Tras una noche agitada, en la que grupos de jóvenes desafiaron a la policía con barricadas y artefactos incendiarios, cientos de alumnos de instituto se enfrentaron en varios puntos de Atenas a los agentes en la mañana de ayer, tirando piedras y artefactos explosivos contra una decena de comisarias. En seis de los cuarteles se registraron daños materiales, mientras que un transeúnte resultó herido leve por una piedra en la localidad de Jalandri, cerca de la capital.

En el municipio de Agios Dimitriu, al sur de Atenas, el ayuntamiento fue ocupado por los estudiantes y en el puerto de El Pireo, próximo a la capital griega, unos 500 escolares y profesores mantenían cerrada una avenida principal y la mitad de las escuelas estaban clausuradas u ocupadas. La Unión de Maestros de Grecia estimó que cientos de centros escolares en todo el país se encontraban ocupados. Otras fuentes añaden que unos quince campus universitarios seguían ocupados en Atenas y en la segunda ciudad del país, Salónica, a la espera de la gran manifestación anunciada para hoy por los estudiantes.

El canal de televisión MEGA informó que la policía ha utilizado en los seis días de crisis unos 4.200 bombas lacrimógenas, por lo que ha tenido que encargar más a una empresa de Israel. Según fotógrafos de AFP, los incidentes están siendo protagonizados por grupos de jóvenes muy móviles, que actúan rápidamente antes de huir, infiltrándose en las manifestaciones de estudiantes. Esto fue lo que ocurrió en la tarde de ayer, cuando grupos de radicales que se encontraban en las filas de los manifestantes pacíficos lanzaron piedras, botellas y palos contra los antidisturbios que vigilaban la manifestación convocada por los estudiantes y el Movimiento de Trabajadores de la Izquierda.

Minuto de silencio

A la espera del avance del procedimiento legal contra los policías implicados en la muerte del adolescente, el Parlamento guardó un minuto de silencio en memoria de la víctima. El ministro del Interior, Prokopis Pavlopulos, declaró ante el pleno de la Asamblea que «nadie puede adelantar el veredicto, pero cualquiera que sea la decisión, será severa». Añadió que «nada puede justificar la forma en la que el policía atacó a un menor, cualesquiera que hayan sido las circunstancias, y tampoco la forma que utilizó para defenderse». Dicho lo cual, el ministro tildó a los manifestantes como «enemigos de la democracia» y reiteró que «la infracción de la ley será castigada».

El líder de la oposición, el socialista Giorgos Papandreu, que había solicitado esta semana la dimisión del Gobierno conservador, declaró que el país vive «la ausencia de un Estado de derecho que debería proteger las vidas, los bienes y los derechos de los ciudadanos». «El futuro no se construye con la violencia», subrayó tras una reunión con comerciantes del centro capitalino, especialmente afectados por los disturbios, a los que han arruinado el importante negocio navideño.

El líder del movimiento izquierdista Siriza, Alekos Alavanos, acusó en el Parlamento al Ejecutivo de ser el responsable de lo sucedido. «Este Gobierno no puede permanecer en el poder», aseveró.