Los juristas advierten de que su propuesta para continuar como jefe de Estado es anticonstitucional
06 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Cuando se cumplen diez años de su ascenso al poder en Venezuela, Hugo Chávez usará el denominado «balcón del pueblo» (una ventana del palacio presidencial de Miraflores) para anunciar sus planes para «los próximos diez años de revolución». De ese próximo decenio en el poder lo separa un referendo de reforma constitucional del que salió derrotado en diciembre del 2007, por escaso margen, que preveía la reelección continua, pero que Chávez reintentará a través de una enmienda de la Carta Magna, que aspira sea sometida a votación el próximo febrero.
En su última aparición pública, el miércoles, con todo el sistema nacional de radio y televisión acaparado por sus palabras, el mandatario afirmó que «en este momento histórico soy indispensable», luego de «enmendarle la plana» a una cita de su ídolo, el libertador Simón Bolívar, quien en 1819 escribió que «nada es tan peligroso como dejar a un ciudadano demasiado tiempo en el poder», leitmotiv de la campaña opositora que logró desmontar la iniciativa de referendo hace apenas un año.
Concentración de hoy
Chávez, precisamente, quiere usar la concentración de hoy con sus partidarios para lanzar su campaña por la llamada «reelección indefinida», que implicaría una única modificación al artículo 230 de la Constitución, según el cual, en su versión actual, tendría que abandonar el poder en diciembre del 2012.
Esa modificación -que los juristas advierten de que sería inconstitucional- puede hacerse por dos vías: recogiendo aproximadamente 2,5 millones de firmas entre la población o con el 30% de los diputados de la unicameral Asamblea Nacional, la vía que el mismo miércoles Chávez reconoció como su preferida, porque es más expedita.
Jesús Casal, rector de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Andrés Bello, de Caracas, afirma que la propuesta de enmienda es inconstitucional por dos factores. El primero es porque ya fue votada en diciembre del 2007 y rechazada, y no se pueden presentar, según la propia Constitución, dos propuesta de reforma en un mismo período. El segundo, porque una enmienda es solo para correcciones menores que no alteren un principio fundamental de la Carta Magna como lo es la alternancia en el poder. Otros abogados han señalado que «camuflando» la reforma como enmienda se comete un fraude constitucional.
Pocos dudan, sin embargo, que el Tribunal Supremo, que desde el 2003, cuando fue reformado, no ha emitido una sola sentencia contra el Estado, niegue al presidente la enmienda, por lo cual ya los movimientos opositores se están activando para el referendo, que, según los deseos presidenciales, tendría lugar en febrero.
Esta vez sin caramelo
Analistas políticos afirman que la reelección indefinida fue uno de los puntos que provocó la derrota del presidente en el referendo del 2007, a pesar de que esta incluía una reducción de la jornada laboral a seis horas diarias. «Si eso fue hace un año, que tenía caramelo , ¿cómo será ahora, que solo trae la amargura de la reelección?», se pregunta el sociólogo Carlos Hernández.
El apuro no es casual: el petróleo, que llegó a 140 dólares este año, se estima que caerá a 25 dólares el que viene. Además, la ventaja electoral de Chávez, que llegó a ser de tres millones de votos en las elecciones presidenciales del 2006, cayó a 500.000 en las elecciones regionales de hace dos semanas, a pesar de que sus partidarios coparon el 80% de las alcaldías y 17 de 23 gobernaciones en liza. «Es ahora o nunca», dijo Chávez cuando lanzó la idea de la enmienda, solo tres días después de estos comicios.
E incluso con apuro, la idea de la reelección era impopular para el 70% de los venezolanos en el referendo del 2007, y el 65% según un sondeo de la empresa Ecoanalítica, realizado en septiembre. «Será derrotado, y su derrota será definitiva», afirma el periodista y acérrimo opositor Rafael Poleo.