Obliga a los predicadores a renunciar públicamente a sus ideas extremistas al entrar en el país y la policía tendrá que llevar escáneres móviles para identificaciones en la calle
02 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.A pesar de que los Gobiernos del primer ministro británico, Gordon Brown, y de su antecesor, Tony Blair, han pretendido en los últimos años recrudecer y reforzar las medidas policiales en su lucha antiterrorista, cada vez que han intentado convertir sus proyectos en leyes se han encontrado con el rechazo de la Cámara de los Comunes y los Lores.
El último varapalo ha sido su pretensión de mantener detenidos a los sospechosos de terrorismo hasta 48 días. Sin embargo, da la impresión de que el Gobierno laborista está reforzando la legislación antiterrorista a través de cauces menos políticos, con medidas policiales que no necesitan la aprobación parlamentaria.
En los últimos días se han producido dos noticias que apuntan a este sibilino reforzamiento de las medidas policiales en su lucha antiterrorista. La primera la aireó la propia ministra del Interior, Jacqui Smith, cuando anunció que los predicadores -entiéndase cualquier clérigo religioso islamista, los llamados predicadores del odio-, de origen extranjero que pretendan entrar en el Reino Unido tendrán que renunciar públicamente a sus puntos de vista extremistas.
Esta orden, según el Gobierno, facilitará a la policía fronteriza la exclusión de todos aquellos que llegan al Reino Unido con la intención de «llamar al odio racial, al conflicto religioso o a extender un mensaje violento».
La ministra del Interior puntualizó que «poder entrar en el Reino Unido es un privilegio, y no estoy dispuesta a ofrecer este privilegio a individuos que abusan de nuestras libertades para desprestigiar nuestros valores».
A pesar de que el Ejecutivo puso su énfasis en que la medida estaba dirigida hacia los predicadores islamistas, también afectará a los activistas antiaborto, proderechos de los animales y aquellos que defiendan la ideología nacionalsocialista. Cabría ver si se puede aplicar a quienes han estado relacionados con el terrorismo y no han renunciado públicamente a apoyarlo, como José Ignacio de Juana Chaos, si tuviera la intención de pasar a Irlanda del Norte, territorio del Reino Unido.
De momento, las dos figuras públicas que esperan que se les apliquen las nuevas normas de inmigración son los clérigos islamistas Omar Bakri Mohammed y Yusuf al Qaradawi.
La segunda medida policial anunciada esta semana es la de equipar a la policía con escáneres móviles de huellas digitales, lo que permitirá a sus agentes realizar identificaciones en la vía pública sin necesidad de acompañar al sospechoso terrorista -aunque también se aplicará para las investigaciones de crímenes comunes-, a la comisaría más cercana.
Hay que recordar que los británicos no tienen carné de identidad y no es obligatorio llevar ninguna identificación. El aparato, no mayor que un teléfono móvil, permite enviar y recibir en su pantalla la imagen de los identificados por sus huellas digitales y amplia información biométrica y antecedentes.