Sabedor de la importancia de presentarse ante electorado como un líder con iniciativa, John McCain calculó su golpe de efecto del miércoles apenas unas horas después de que los sondeos lo situaran de seis a nueve puntos por debajo de su rival electoral y que la crisis financiera es una de las causas de su descenso.
Con su apuesta de cerrar su campaña para ayudar a solucionar la crisis, el senador de Arizona trataría de que los votantes lo vieran como un político capaz de dejar a un lado sus ambiciones personales en pos de beneficiar a su nación. Sin embargo, su decisión de adherirse al plan de Bush, quien en estos momentos ostenta los peores índices de popularidad en la historia presidencial, podría también pasarle factura ante un electorado harto de pagar de su bolsillo los errores de Wall Street.
Con el peligro, además, de que la implicación de ambos candidatos en las negociaciones para resolver la crisis financiera acabe convirtiéndose en una lucha por acaparar protagonismo.
El nominado republicano corre además el riesgo de ser visto por los votantes como un oportunista, después de que la semana pasada siguiera asegurando que «los principios de la economía estadounidense son sólidos y fuertes».
Un panorama muy diferente es el que se plantea ante Barack Obama, quien, a pesar de haber convertido en su caballo de batalla la crisis económica desde el principio de su campaña electoral, reaccionó tarde a la provocación de McCain. Esperó más de dos horas para presentar su versión de los hechos y después de que el golpe de efecto de su rival hubiera acaparado la atención de la jornada.
Barack Obama se enfrenta además a la dificultad de no jugar en casa, un hecho que el propio George W. Bush constató tras invitar a la Casa Blanca a ambos candidatos a participar en las negociaciones del plan de rescate financiero, algo que ya había sido adelantado por John McCain.
Aparte de los enemigos entre las filas republicanas, el líder de los demócratas podría afrontar también problemas entre sus compañeros, a los que el derroche de dólares de Bush no convence. Preocupados ante lo que supondrá para el próximo inquilino de la Casa Blanca tener que comenzar las labores de Gobierno con 700.000 millones de dólares menos en sus arcas, son muchos los que piensan que el plan de rescate afectará a algunas de las áreas más castigadas por la crisis, como la Seguridad Social o la educación, cuya reforma está en los postulados del senador de Illinois.