La joya antiatómica de la RDA

G.?C.

INTERNACIONAL

Abierto al público el búnker que ordenó construir Honecker en plena guerra fría para acoger en caso de ataque a 400 personas

02 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El búnker atómico que mandó construir el que fue dirigente de la República Democrática Alemana (RDA), Erich Honecker, fue abierto ayer al público provisionalmente, ya que en octubre será precintado para evitar actos vandálicos y robos. El búnker, considerado la perla antiatómica del régimen germano oriental, alternativa a los construidos al otro lado del Muro, está en las afueras de Berlín, a orillas del lago Wandlitz, donde Honecker tuvo, además, una gran residencia de vacaciones.

Durante todo el verano se brinda al visitante la ocasión de hacer recorridos guiados a sus estancias acorazadas, preparadas para acoger en caso de necesidad a 400 personas, entre dirigentes y sus familiares.

La existencia del búnker fue un secreto en tiempos de la RDA y su construcción costó unos 300 millones de euros. Honecker ordenó su construcción en tiempos de la guerra fría, después de que Estados Unidos desplegase sus misiles Pershingo II y Crucero en territorio occidental. Se estima que, en caso de ataque atómico, los 400 privilegiados a los que se brindaba protección habrían podido sobrevivir en sus estancias dos semanas.

Hace unos meses también fue abierto al público en las inmediaciones de la antigua capital federal, Bonn, el museo de la guerra fría, instalado en lo que fue el búnker construido por la República Federal de Alemania (RFA) con idéntico fin.

El refugio antinuclear occidental costó 2.440 millones de euros y, como el del este, nunca entró en servicio. Estaba preparado para albergar hasta a 3.000 personas, entre miembros del Gobierno, parlamentarios, alto funcionariado y grupos de familiares, y constaba de un total de 17 kilómetros de túneles, en el subsuelo de Bad Neuenahr.

El antiguo búnker occidental perdurará como museo, mientras que el de Erich Honecker tiene las semanas contadas, pues los costes de mantenimiento son demasiado altos para que salga rentable protegerlo de los cacos.