Los McCann, que iniciaron una auténtica campaña mediática mundial para recuperar a su hija Madeleine que los llevó a multitud de países -entre ellos, España o al Vaticano, donde obtuvieron el apoyo del Papa-, y a recibir donaciones y respaldo de personajes famosos, fueron declarados sospechosos por la policía portuguesa el 7 de agosto del 2007.
Unos perros llevados a Portugal por la policía británica ?-que colaboró con la lusa- detectaron olor a cadáver y restos de sangre en el apartamento que ocupaba la familia en el Algarve y en el coche que habían alquilado tiempo después de la desaparición de Madeleine. Tras diversos análisis de ADN que sostenían la anterior hipótesis e intensos interrogatorios, el 9 de septiembre los McCann abandonaron Portugal -donde habían permanecido desde la desaparición de su hija- y regresaron al Reino Unido.
Menos de un mes más tarde, el 2 de octubre del 2007, la policía lusa apartó del caso al coordinador de las investigaciones, Gonçalo Amaral, por acusar a la policía británica de favorecer a los padres de la pequeña.
Un libro sobre el caso
En este desgraciado culebrón, Amaral ha anunciado que presentará el próximo jueves un libro sobre la desaparición de Maddie. Bajo el título de True lies, que podría traducirse como «mentiras verdaderas», Gonçalo Amaral ha prometido «explosivas revelaciones» en el libro, tres días después de que la fiscalía decida el modo en que pondrá punto final al caso.
Tras apartar a Amaral del caso, el pasado 3 de febrero, el director de la Policía Judicial lusa, Alipio Ribeiro, admitió que podían haberse precipitado al declarar sospechosos a los padres de la niña, por lo que al mes siguiente los McCann fueron indemnizados por los rotativos que habían lanzado conjeturas sobre su implicación.
Después de haber prolongado el secreto de sumario en varias ocasiones y de haber llegado, al parecer, a un callejón sin salida en las investigaciones, todo apunta a que el fiscal podría pedir hoy el archivo del caso. Desde la noche en la que Maddie desapareció de su cama han pasado más de quince meses. Sus padres insisten en que está viva, pero parece que no quedan hilos de los que tirar para que el asunto tenga un final feliz.