Un incendio de grandes proporciones que no causó víctimas mortales destruyó la madrugada de ayer el interior de dos edificios en el centro de la capital portuguesa y obligó a movilizar a cerca de un centenar de bomberos. El fuego, del que todavía se desconocen las causas, destruyó las fincas número 21 y 23 de la emblemática avenida de la Libertad y obligó a cortar el tráfico. Los bomberos acudieron al lugar para sofocar las llamas y trasladar a numerosas personas a hoteles próximos y a un cine. Lo ocurrido recuerda el incendio que en agosto de 1988 arrasó el centro histórico de Lisboa.
El Ayuntamiento de Lisboa informó de que el edificio donde se originó el incendio estaba abandonado y se estaba estudiando su posible remodelación para fines residenciales. Una normativa municipal permite construir en esa avenida edificios para viviendas. Se calcula que la remodelación de los 4.600 edificios abandonados en Lisboa ayudaría a 25.000 personas con problemas de vivienda.