La pesadilla para el matrimonio formado por Kate y Gerry McCann comenzó en la noche del 3 de mayo del 2007, cuando dejaron a sus tres hijos en un apartamento de Praia da Luz mientras cenaban con unos amigos en un restaurante cercano. Cuando Kate acudió a comprobar cómo estaban los niños vio que faltaba su hija de tres años, Madeleine. Diez días más tarde, la policía interrogó a un vecino, Robert Murat, primer sospechoso.
A lomos de la conmoción internacional que produjo el caso, muy aireado por los medios de comunicación, los McCann iniciaron a partir de entonces una campaña internacional para buscar a su hija en cuyo transcurso incluso fueron recibidos por el Papa. Pero en agosto se encontraron restos de sangre en el apartamento y el 7 de septiembre la policía consideró sospechosos a los dos miembros de la pareja. Dos días más tarde, el matrimonio y sus gemelos Sean y Amelie regresaron a Inglaterra. El 8 de abril, tres detectives lusos viajaron a Londres para interrogar a los amigos con los que cenaron los McCann aquel 3 de mayo.