El líder afroamericano mantendrá el embargo a Cuba

Tatiana López

INTERNACIONAL

24 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Barack Obama se lanzó ayer a captar el voto de los hispanos en la capital del exilio cubano, prometiendo levantar las restricciones a los viajes de familiares y envíos de remesas de dinero a Cuba, pero señalando que mantendrá el embargo impuesto a la isla desde hace 46 años.

En el centro del exilio anticastrista, la Fundación Cubano Americana, el senador de Illinois comenzó su intervención criticando las políticas exteriores desarrolladas por el presidente George W. Bush, a quien acusó de mostrarse «negligente con nuestros amigos, inefectivo con nuestros adversarios y desinteresado con los problemas reales de la gente». Ante este panorama, cree que la única solución pasa ahora por «una nueva alianza con América Latina», basada en el principio de que «todo lo que es bueno para el pueblo latinoamericano es bueno para EE.?UU.».

Durante las últimas semanas, la predisposición de Obama de reunirse con líderes como Raúl Castro o Hugo Chávez había sembrado la desconfianza entre los exiliados cubanos, reticentes a cualquier planteamiento que incluya al régimen castrista. Sin embargo, y en su visita a Florida, Obama quiso aclarar que aunque «ha llegado la hora de avanzar en la diplomacia con amigos, enemigos y sin condiciones», estas negociaciones solo se harán «en el momento y del modo que yo escoja como presidente». Además, el político añadió que «no hay mejores embajadores para la libertad que los propios cubanoamericanos, y por eso si soy presidente autorizaré las visitas de las familias a Cuba».

Una medida que formaría parte de un plan más amplío y entre cuyos principales puntos destacan también la creación de un plan enérgico para los países menos desarrollados, la expansión a nivel consular de la presencia de EE.?UU. en el continente, y el desarrollo de un proyecto de seguridad «que por primera vez incluya a todos los agentes de la violencia y el narcotráfico».

Sus palabras llegaban después de la publicación de un editorial en el diario Granma, donde Fidel Castro acusaba a Bush y al aspirante republicano John McCain de impedir el contacto entre los dos países «por culpa de sus groseras mentiras, que son la única forma de no obtener nada de este heroico pueblo».