Persisten los combates en el Líbano sin que se vislumbre una solución

Katy Seleme

INTERNACIONAL

Los combates entre partidarios del Gobierno y de Hezbolá se reanudaron ayer en la ciudad de Trípoli y en el valle de la Bekaa, en la frontera con Siria, en un clima de tensión persistente al que no se adivina una salida. Desde el estallido de la violencia el pasado miércoles, al menos 81 personas han muerto y 250 han resultado heridas.

Los enfrentamientos con armamento pesado se reprodujeron ayer en Trípoli, el importante puerto del norte, así como cerca del principal puesto fronterizo siriolibanés de Masna, cerrado hace dos días por seguidores del dirigente suní prooccidental, Saad Hariri. El Ejército trata de recuperar el control de Trípoli, en medio de los disparos de francotiradores y armas automáticas entre suníes y milicianos alauíes, una escisión del chiismo que en este caso es aliada de Hezbolá.

Mientras, la normalidad vuelve poco a poco a la región drusa del monte del Líbano, donde el domingo los combates dejaron 36 muertos.

Los brotes de violencia coinciden con las continuas acusaciones cruzadas de los líderes políticos, que se culpan mutuamente de ser los responsables de la crisis. El ex presidente libanés Amin Gemayel, uno de los pilares de la mayoría suní, declaró que no habrá diálogo mientras Hezbolá no se comprometa a no recurrir a las armas para solucionar los problemas del país. Michel Aoun, uno de los pocos dirigentes cristianos aliados de Hezbolá, aseveró que no habrá estabilidad en el Líbano si no dimite el Gobierno del suní Fuad Siniora.

En el sur del país, aviones israelíes penetraron ayer durante dos horas en el espacio aéreo libanés y sobrevolaron las regiones de Nakura y Bent Jbeil.

Algunos extranjeros han comenzado a abandonar el país y al menos 200 ya han llegado en barco a Chipre.

Un grupo de bailarines españoles partieron por la mañana en un autobús rumbo a Siria, pero, debido a los combates en Trípoli, podrían verse obligados a regresar de nuevo Beirut. Las tenistas Lourdes Domínguez, Marta Marrero y Eva Fernández tenían previsto partir de madrugada hacia Madrid desde Damasco.