Preocupación por el turismo

Christian Fürst

INTERNACIONAL

01 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El caso de Anstetten ha colocado a Austria en el centro de la atención mediática internacional. Varios cientos de periodistas han ido llegando desde el lunes a esta pequeña localidad tras el impacto de la atrocidad cometida por Josef Fritzl, que ha conmocionado hasta el último rincón del planeta. Sin embargo, la atención de la prensa mundial, que algunos responsables han registrado con orgullo, muestra también una faceta sombría.

En los comentarios sobre las miserias de Fritzl, la república alpina aparece malparada de repente. Los responsables de turismo se preguntan si está en riesgo el prestigio de Austria como el país de las montañas y lagos. Un panorama terrorífico para el sector si la tierra de Mozart, Haydn y la monarquía de los Habsburgo se convierte en «Austria, el país de las cárceles», como apuntan algunos diarios.

De creer a algunos comentaristas, la república alpina, al igual que pasó hace unos años con Bélgica, se ha convertido en un país de pederastas y criminales. Como ocurrió tras el caso de Natascha Kampusch, que dejó al mundo boquiabierto y provocó después no pocos comentarios maliciosos, ahora más que nunca se ha escuchado: «Típico de Austria».

La Austria oficial está tan inquieta por ese tipo de comentarios que hasta el presidente del país, Heinz Fischer, no pudo dejar ayer de comentar el incesto.

«Lo que es seguro es que no hay nada austríaco en este caso», dijo para tranquilizar a sus compatriotas durante una entrevista. «La monstruosidad de la que el hombre es capaz se manifiesta por todas partes». Tan solo hay que echar «un vistazo a los titulares sobre horrores en los últimos años», manifestó Heinz Fischer.