El precandidato demócrata a la Casa Blanca Barack Obama rompió los pocos lazos que le unían a su ex pastor Jeremiah Wright tras el escándalo que lo persigue por sus incendiarios comentarios, que volvió a defender en los últimos días.
Consciente del daño que las palabras de quien fue su pastor durante 20 años le están haciendo en un momento crucial de las primarias, Obama compareció el martes para declararse horrorizado e indignado por lo dicho por Wright. Según el afroamericano, este «tiene una visión del mundo que contradice quién soy y lo que defiendo».
Entre otras cosas, el reverendo negro que casó a Obama y bautizó a sus dos hijas aseguró hace un tiempo que Estados Unidos había sido el único responsable del 11-S por su política exterior, que el Gobierno había creado el virus del sida para acabar con las minorías, y lanzó duros comentarios racistas contra los blancos.