Los misteriosos guardianes de la antorcha

Eric Thomas

INTERNACIONAL

09 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los guardianes chinos de la antorcha olímpica, omnipresentes el domingo y el lunes en los incidentes de Londres y París y calificados de «matones» por Sebastian Coe -uno de los mejores atletas de la historia-, se fueron ayer de Europa con la llama y con ellos se llevaron el secreto de su identidad.

«Llegaron con la delegación china y son probablemente miembros de una unidad de élite de las fuerzas del orden, pero no se facilitó ninguna información respecto a su identidad», señaló ayer una fuente policial en París.

Un cosa es segura: son miembros de la delegación del Bocog, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín, y son los últimos responsables del buen funcionamiento del relevo de la llama.

Estos hombres, vestidos de azul con el logotipo de los aros olímpicos y con gafas oscuras, siguen el recorrido de la antorcha por todo el mundo. En las ciudades anfitrionas, forman el primer círculo de protección y unos diez hombres flanquean al corredor.

«Son horribles. No hablan inglés... Me han intentado echar del recorrido en tres ocasiones... Son unos matones», dijo de ellos Sebastian Coe, campeón olímpico en Moscú y Los Ángeles y ahora responsable del comité organizados de Londres 2012, cuando la antorcha estuvo el domingo en la capital británica.

Prohibiciones

En París, los hombres de azul intentaron primero que los relevistas franceses no llevaran una chapa con el símbolo olímpico y la frase «Por un mundo mejor», que era una propuesta de los atletas para expresar su adhesión a los derechos humanos, sin violar las reglas del Comité Olímpico Internacional (COI).

Varios atletas hicieron como si se sacaran el pin, para seguir las directrices de los guardianes, pero se lo pusieron otra vez tras recibir la antorcha olímpica.

Frente a los intentos de los manifestantes para apagarla, fueron los «guardianes de la llama» los que decidieron interrumpir el recorrido varias veces y de hacer parte del trayecto en autobús.

Aunque tendrían que estar preparados para situaciones difíciles, según los organizadores franceses los hombres de Bocog parecían nerviosos. Las interrupciones intempestivas de los relevos no siempre fueron justificadas: «Ha habido varios momentos del recorrido que se hubieran podido hacer normalmente, sin problemas, pero las autoridades chinas creyeron que no era posible», apuntó el martes Pierre Mure, director del orden público y de la circulación, entrevistado por el canal de televisión público France 2.

«Ellos la apagaron»

La tensión subió rápidamente entre los atletas franceses y los «guardianes de la llama». «Me rodearon para impedirme que avanzara. Al final conseguí darle la antorcha a Teddy Riner pero ellos la apagaron», lamentó el ex yudoca David Douillet, que tenía que pasar el relevo delante de los locales parisinos de un canal privado de televisión, donde no había ningún manifestante.