El deporte deja paso a la política

INTERNACIONAL

Desde los primeros Juegos Olímpicos de Atenas 1896 hasta las actuales muchos de estos eventos cuatrianuales han estado salpicados por la política, cuando no ya por actos terroristas. La polémica y la amenaza de boicot sobre Pekín 2008 no es ni mucho menos nueva en la historia del olimpismo.

Los puntos culminantes de la tensión política en el deporte fueron palpables en Berlín 1936 con su parafernalia nazi, durante la represión de estudiantes aztecas en México 1968 y con los actos terroristas palestinos en Múnich en 1972. A ello hay que sumar confrontaciones por las banderas o ausencias destacadas. Es el caso de la no invitación a participar en Londres 1948 a los perdedores de la Segunda Guerra Mundial, la expulsión de atletas norteamericanos negros en México por sus discursos contra el racismo, la amenaza de los aborígenes australianos en Sídney 2000, o la tensión entre las dos Coreas al considerarse ambos países anfitriones en 1988.

Barcelona 92

Incluso en Barcelona 92 a la representación de Yugoslavia, debido a la guerra balcánica, solo se le permitió participar con atletas a título personal y en pruebas individuales.

Pero los boicots más destacados se sucedieron en las ediciones de Melbourne en 1956, Montreal 1976, Moscú 1980 y Los Ángeles 1984.

La guerra fría entre las dos superpotencias tuvo su reflejo en estas dos últimas citas. Los soviéticos habían invadido Afganistán y EE.?UU. presionó para sugerir el boicot logrando el apoyo de Canadá, Alemania y Japón. La revancha soviética fue tomada cuatro años después con la excusa de la invasión norteamericana de la isla de Granada no acudiendo los estados amigos de la URSS, salvo Yugoslavia y Rumanía.

Melbourne coincidió con la invasión soviética de Hungría que fue duramente criticada por Suiza, Holanda y España; igualmente China se ausentó ante el reconocimiento de la antigua Formosa, hoy Taiwán. Asimismo, el mundo árabe no tomó parte por el problema del control del canal de Suez.

En Montreal, muchos países africanos más Irak y Guyana boicotearon a Nueva Zelanda por jugar partidos previos de rugbi con el equipo de la Sudáfrica del

apartheid.