Israel invierte millones de dólares en sistemas militares de última generación para proteger a sus ciudadanos de ataques. Pero, de tan puramente sofisticados, no pueden salvarlos de ofensivas simples, primarias.
El país estará protegido de forma total en el 2010 por una denominada cúpula de hierro, ya en pleno desarrollo, que supone el uso de haces de láser para desintegrar misiles en el aire. Los palestinos están dando al traste con los mayores avances tecnológicos israelíes. Sus cohetes de fabricación casera, Kassam, o los de tipo Grad, lanzados desde campos de maíz, o huertas, muy por debajo de los límites de la cúpula, en territorio israelí, carecen de efectividad a no ser que caigan físicamente sobre alguien, como le ocurrió el miércoles a Ron Yihie, de 47 años, residente en la ciudad israelí fronteriza de Sderot. O la mala pata del guardaespaldas del ministro de Seguridad Pública, cuando caminaba por las calles de Ashkelon y lo alcanzó la metralla de un cohete en una pierna.
Su efecto psicológico, sin embargo, es devastador. Ayer, 17 israelíes tuvieron que ser hospitalizados por crisis nerviosas.
Desencadenante
Hace tres días, el Ejército israelí atacó un automóvil en Gaza donde, supuestamente, se hallarían cinco militantes veteranos de Hamás. De vuelta tras haber recibido entrenamiento en el Líbano e Irán, con Hezbolá, estarían preparando operaciones contra Israel. Ese habría sido el desencadenante de la última escalada.
Israel ha intensificado los ataques aéreos contra la franja, el área con mayor densidad poblacional del mundo. Casi un millón y medio de personas en un rectángulo de 40 por 12 kilómetros cuadrados, muchos de ellos de arena.
En 36 horas habrían muerto al menos 22 civiles palestinos. Entre ellos, siete niños y un bebé de seis meses. Ahora, todo el mundo especula con la visita a Gaza, la semana próxima, del jefe de la inteligencia egipcia, Omar Suleimán, el hombre más cercano al presidente Mubarak. Unos dicen que propondrá una fórmula para la firma de un alto el fuego entre Hamás e Israel, que incluiría un acuerdo para la liberación del soldado israelí secuestrado en junio del 2006 Gilad Shalit. Otros, que el IDF, el Ejército israelí, lanzará una operación masiva contra la franja. Hasta se habla de una reocupación. En este caso, la pregunta subsiguiente es: ¿y luego, qué?