Citado por Exteriores, el embajador ruso pidió que no se tomasen las declaraciones como una injerencia
16 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El Gobierno español no quiere ni imaginarse un escenario en el que la independencia de Kosovo pueda ser utilizada por los nacionalistas vascos y catalanes para reforzar su discurso soberanista. El paso que va a dar en breve la todavía provincia serbia «no es en absoluto comparable con ninguna situación de este país», aseguró tajante ayer la vicepresidenta primera. Por eso, el Ejecutivo mostró su malestar por las declaraciones del presidente, Vladimir Putin, quien comparó el caso de Kosovo con los anhelos separatistas del País Vasco y Cataluña, y convocó a mediodía al embajador de Rusia en Madrid, Alexánder Kuznetsov, para pedirle explicaciones.
El secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, expresó a Kuznetsov su sorpresa por las declaraciones de Putin. Antes de la reunión, el embajador pidió que no se interpreten esas declaraciones como una injerencia en los asuntos internos de España.
Tras el Consejo de Ministros, María Teresa Fernández de la Vega sostuvo que el Ejecutivo «no es partidario de las declaraciones unilaterales de independencia», y por esta razón trabajará «hasta el último momento» con los demás países de la Unión Europea para que esa decisión no se consume.
La portavoz solicitó no adelantarse a los hechos con la esperanza, vana según todas las informaciones, de que las autoridades kosovares den marcha atrás en sus intenciones. Explicó que la prioridad del Gobierno es alcanzar una solución que «garantice la estabilidad regional» en los Balcanes y que respete «la legalidad internacional». Si finalmente se declara la independencia, el ex ministro de Defensa José Bono cree que España no debe tener tropas desplegadas allí.
La postura española contraria al reconocimiento cuenta con el respaldo de Chipre, Grecia, Malta y Eslovaquia. El Gobierno no se plantea, por ahora, establecer relaciones diplomáticas con un Kosovo independiente, donde mantiene un contingente militar de casi 600 soldados.
Esas tropas, junto a otros 258 desplegados en Bosnia, se encuentran en situación de alerta moderada por lo que pudiera ocurrir. Aunque no prevé un estallido mayoritario de violencia, Defensa sí teme algún conato aislado de enfrentamiento.