En la antigua Roma, los negocios públicos y los juicios se discutían y celebraban en el fórum, el foro. En Madrid, un mar de palabras sobre lo que significa nuestra civilización o, según el título, nuestras civilizaciones.
El príncipe saudí Turki al Faisal propuso que se hablase de una «alianza para la civilización». Turki fue el polémico ministro de Interior del único país que toma el nombre de una familia, los Al Saud.
El secuestro de la religión con fines políticos fue el cogollo del discurso de John Esposito, catedrático de Georgetown, una autoridad en la materia. Según sus estudios, en una encuesta global en Oriente Medio, la mayoría estaba en contra del uso de la violencia, alegando precisamente motivos humanos y religiosos.
El ejemplo de Hatun
Los foros suelen convertirse en océanos de palabras que llevan a ninguna parte. Pero en Madrid, durante el I Foro de la Alianza de Civilizaciones ha habido excelentes excepciones. Como la de Hatun al Fassi. Descendiente de la tribu que controlaba la Meca hasta la llegada de los Al Saud, esta catedrática de Historia de la Universidad de Riad se ha especializado en la mujer y el islam.
Los Al Saud presentes en el foro se cuadraban ante ella, vestida al modo tribal, con ropajes coloridos y pañuelos blancos floreados. Para su familia no dejan de ser unos advenedizos que han tomado, en nombre del islam, apoyados por la filosofía del radical Al Wahab, los santos lugares y la tierra donde se hallan, la suya.
Las mujeres
«Las mujeres son el principal objeto de las religiones. Se nos dice qué debemos hacer, y cómo. No solo. Nosotras somos las portadoras de su identidad, pero quienes deciden, y hablan en nombre de la religión, son hombres. Como en esta sala».
Hatun tiene 43 años. Se casó dos días antes del 2000. Tiene dos hijos de corta edad. La pequeña, de 13 meses, ha venido a Madrid con su madre. Entre sesión y sesión, corría a darle el pecho porque, según el Corán, se debe amamantar hasta los dos años. Ella alega, además, motivos psicológicos, positivos tanto para el bebé como para la madre.
Hatun ha pasado el gasto de la cuidadora, una ucraniana que le buscó el hotel, a la organización. «Esto es algo que debemos exigir las madres en estas condiciones. Lo mismo que se paga a los hombres, por ejemplo, comidas de trabajo, o dietas».
Su marido, uno de los fundadores del área libre comercial en los países del Golfo, un saudí progresista, la animó a venir al I Foro de la Alianza de Civilizaciones. Una alternativa a Bush, y a los prejuicios.