El Gobierno de Ehud Olmert recibió ayer un impacto en su línea de flotación con el anuncio del partido ultranacionalista Israel Beiteinu ('Israel es nuestra casa') de que abandona el Ejecutivo. La retirada, que se produce a raíz de la actual negociación con los palestinos, deja al Gabinete con el apoyo de solo 67 de los 120 diputados y a expensas de lo que decida el Shas, el otro partido que también ha amenazado con abandonar el Ejecutivo en protesta por el proceso de paz. Según precisó el líder de Israel Beitenu, Avigdor Lieberman, su partido adoptó la decisión por considerar «un error garrafal» la fórmula de «dos Estados (uno israelí y otro palestino) para dos pueblos», base de las negociaciones que se reanudaron este mes tras un estancamiento de siete años. De acuerdo con sus allegados, Olmert está resuelto, no obstante, a continuar las negociaciones con el presidente Mahmud Abás, bajo los auspicios de EE.?UU. Pese a esta declaración de intenciones, el actual proceso de paz se podría venir abajo si los doce legisladores de Shas siguen la senda abierta por los once de Israel Beitenu. En ese caso, el Gobierno quedaría con el respaldo de únicamente 55 diputados, y el primer ministro se vería obligado a dimitir, a ser sustituido -probablemente por el laborista Ehud Barak-, o a anticipar las elecciones. Mientras, tres civiles de una misma familia, incluido un menor, fueron ayer las últimas víctimas mortales de los ataques que el Ejército israelí prosigue desde el martes en Gaza y que se han cobrado la vida de una veintena de palestinos. Según la Yihad Islámica, un misil disparado por un avión israelí erró su objetivo, que era un vehículo en el que viajaban tres milicianos, e impactó contra varios viandantes causando la muerte de los tres civiles: los hermanos Mohamed y Amer al Jazghy, y un hijo de este, de nombre también Amer, de 13 años. El Ejército israelí ha abierto una investigación para esclarecer el caso.