«Va en serio» con la modelo y rompe con la hipocresía

E. S.

INTERNACIONAL

09 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Habrá que estar muy pendiente del dedo anular izquierdo de Nicolas Sarkozy. Lo exhibió desnudo de anillo tras amenazar a 650 periodistas con que podrían enterarse de su boda con Carla Bruni cuando ya se haya celebrado. «Va en serio [la relación], pero no serán los periódicos los que fijen la fecha», aseguró irónico ante la segunda pregunta de la multitudinaria rueda de prensa de ayer y en alusión directa a Le Journal du Dimanche , que el domingo anunció el enlace para el 9 de febrero.

Sorprendido por la «amabilidad» de que no fuera la primera de las cuestiones planteadas por los informadores de 30 países que llenaban la sala de fiestas del Elíseo, Sarkozy anunció que ambos tomaron la decisión de «no mentir» cuando acudieron juntos a Disneylandia. Se trataba de «romper así con una práctica de hipocresía deplorable».

Se refería al centrista Valéry Giscard d'Estaing, al gaullista Jacques Chirac y al socialista François Mitterrand -presidentes con amantes secretas-. Mitterrand, que «sin que nadie dijera nada viajó en avión oficial con su otra familia a Assuan», también en Egipto, a solo 200 kilómetros de donde él pasó parte de sus vacaciones con la tercera mujer de su vida y aprovechando otra vez el avión privado de su amigo millonario Vincent Bolloré. Lógico, porque «no le cuesta dinero al contribuyente». Como propietario de la cadena de televisión Direct 8 y aspirante a comprador de TF1, Bolloré será uno de los beneficiarios de la supresión de la publicidad en la pública France-2 que ayer anunció el presidente.

Sarkozy atacó a quienes lo acusan de utilizar políticamente su vida privada: «Tuvimos la idea extraordinaria de visitar las pirámides, muy original, y si temían ser instrumentalizados, no haber enviado fotógrafos». Y en el mismo tono reconoció «ser como cualquiera» en cuestiones amorosas.

Convertido en personaje de la prensa rosa, el presidente fue implacable con la prensa. Tras dos horas de comparecencia, un mensaje en su móvil le transformó el gesto. Por la sonrisa embelesada, era de su novia.