Para Occidente, los comicios rusos no fueron libres ni democráticos

Rafael M. Mañueco

INTERNACIONAL

La participación electoral llegó al 63%, la más elevada desde la desintegración de la Unión Soviética

04 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

A los observadores de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE y del Consejo de Europa (PACE), siempre muy prudentes y comedidos a la hora de hacer valoraciones sobre las elecciones que se han celebrado en Rusia desde la desintegración de la URSS, esta vez les ha sido imposible hacer un balance positivo. La condena ha sido unánime sobre la falta de democracia y libertad en las legislativas del domingo, en las que ha arrasado Rusia Unida, el partido del presidente Vladimir Putin.

Lo denunció desde el principio la oposición rusa, pero la constatación por parte de observadores no deja ya lugar a dudas.

«Las legislativas rusas no pueden ser calificadas de limpias, libres y democráticas, no han cumplido los estándares necesarios», declaró taxativo Jesús López-Medel, relator de derechos humanos de la OSCE y diputado del PP.

Él ha sido unos de los 42 interventores enviados por la Asamblea Parlamentaria de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Otros 40 observadores del Consejo de Europa (PACE) estuvieron también durantes las votaciones. «Ha habido un severo control de los medios de comunicación por parte de las autoridades rusas. Han asfixiado las organizaciones sociales, limitado la acción de los partidos y presionado a los electores», sostiene López-Medel.

Separación de poderes

Göran Lennmarker, presidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, dijo que el Estado y el partido Rusia Unida «se han fusionado en una misma cosa, lo que es inadmisible y constituye una violación de las normas internacionales». Según Lennmarker, «en Rusia no hay una separación real de poderes».

Para Luc van den Brande, jefe de la misión de observadores del PACE, «en Rusia hay una democracia dirigida y dirigidas han estado las elecciones». Añadió que «la democracia rusa es formal y cabe esperar que algún día se convierta en real».

El balance de los observadores europeos, ya que no había ningún estadounidense, ha suscitado «preocupación» en la OTAN. El secretario general, Jaap de Hoop Scheffer, coincide con los criterios de la OSCE y el Consejo de Europa, y hace hincapié en la gravedad de que en la campaña se vulneraran derechos como el de expresión y reunión.

El ex campeón de ajedrez, Gari Kaspárov, una de las víctimas de la arbitrariedad del poder ruso, corroboró lo «sucias e injustas» que fueron las elecciones. Pero los más descontentos con el escrutinio son los comunistas, cuyo líder Guennadi Ziugánov habla de «movilizaciones masivas e impugnación» si la Comisión Electoral no admite las demandas presentas por fraude.

Putin, como es lógico, está que no cabe en sí de satisfacción.

«Yo encabezaba la lista de Rusia Unida y, por supuesto, el resultado es una señal de confianza en mí», afirmó. La alcaldesa de San Petersburgo, Valentina Matviyenko, ha anunciado que Rusia Unida anunciará el día 17 al sucesor de Putin, el candidato del partido a las presidenciales del 2 de marzo del 2008.

Con casi el 98% de las papeletas escrutadas, Rusia Unida ha obtenido un 64,1% de los sufragios (415 diputados); el Partido Comunista, 11,6 % (57 diputados), los ultranacionalistas del Partido Liberal Democrático, 8,2 % (40 diputados) y Rusia Justa, la formación del presidente del Senado, Serguéi Mirónov, 7,8% (38 diputados). La participación fue del 63%, la más alta tras la caída del comunismo.