Un pueblo argentino, a subasta para ejecutar una hipoteca

Agustín Bottinelli

INTERNACIONAL

Olivares San Nicolás es un pequeño pueblo enclavado a 179 kilómetros de la ciudad de Córdoba, capital de la provincia argentina del mismo nombre ubicada a 700 kilómetros al noroeste de Buenos Aires.

Hoy, sus 600 habitantes esperan que pronto se disipe la amenaza que se cierne sobre ellos, nada menos que la subasta de las casas donde viven.

El motivo por el que un juez de Buenos Aires, Carlos Molina Portela, ordenó la subasta de las tierras donde se encuentra el pueblo es por una demanda de ejecución de hipoteca que planteó en 1996 el entonces Banco Francés del Río de la Plata, hoy propiedad del grupo español BBVA. El magistrado dispuso que el 18 de diciembre sean subastadas las 2.216 hectáreas propiedad de la firma Olivares.

El asunto se remonta a 1993. En Olivares San Nicolás funciona la empresa con una plantación de casi 900 hectáreas de olivos. El pueblo nació en torno a la compañía, dentro de los terrenos de la empresa, que donó a la provincia de Córdoba unas 40 hectáreas para que el Estado construyera viviendas. La compañía se endeudó con el banco en unos 400.000 dólares y puso como garantía la escritura de unas 2.216 hectáreas, que fueron hipotecadas en beneficio del banco. Como la empresa incumplió, la entidad financiera buscó ejecutar la hipoteca.

«Los vecinos están desesperados, porque les subastarán las instituciones del pueblo: una escuela pública, un destacamento policial, una iglesia... ¡Las casas de cientos de personas! Les sacan todo, lo poco que tienen», se queja Manuel Díaz, jefe comunal de Olivares San Nicolás, que presentó un recurso de amparo al juez que fue rechazado.

?Esperanza

Los dueños de la empresa en cuyos terrenos se levanta el pueblo y el banco que amenaza con subastar esas tierras han propuesto separar las 20 hectáreas que ocupa el poblado y vender esos terrenos a cada uno de los habitantes por un precio simbólico.

Gonzalo Verdomar Weiss, director de relaciones institucionales del banco francés BBVA, dijo que «si el dueño de la firma tiene la decisión de vender esas 20 hectáreas que ocupa el pueblo, de las 2.216 que se le reclaman a la empresa, el banco renuncia a la hipoteca sobre esa fracción, y el problema de los pobladores se terminó».

Pero Jorge Pierrestegui, titular de la firma Olivos y Viñedos San Nicolás, aseguró que «el deslinde de las hectáreas que ocupa el pueblo y venderlas a los habitantes es una propuesta que hicimos hace tiempo y fue rechazada».