Cuenta atrás hacia la Casa Blanca

Tatiana López

INTERNACIONAL

A tan solo 12 meses de que se elija en la urnas al sustituto de Bush, demócratas y republicanos midieron ayer fuerzas por última vez antes de las primarias de Iowa

07 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El pistoletazo de salida a las próximas elecciones generales de Estados Unidos comenzó ayer en el país de las libertades tras la celebración de diferentes comicios locales, en el que miles de ciudadanos fueron llamados a las urnas con el objetivo de elegir cuatro alcaldías, dos gobernadores y varios senadores, entre otros puesto locales. Lo que debía haber pasado como un asunto menor se convirtió en realidad en un ensayo general de las elecciones presidenciales a tan solo un año de que George W. Bush abandone definitivamente su cargo, el 7 de noviembre del 2008.

Importantes por varias razones, además de marcar el inicio de la campaña presidencial, estos comicios representan la última oportunidad de los candidatos de constatar su tirón popular antes de enfrentarse a sus bases el próximo mes de enero. Será entonces cuando el caucus de Iowa, primero, y las primarias de New Hampshire, después, desvelen que dos aspirantes puede optar de verdad al sillón presidencial.

Tradicionalmente considerados como el mejor termómetro para medir la intención de voto, también el llamado «gran martes», fechado para el 5 de febrero y en el que una docena de estados votan a sus candidatos, pondrá nombre y apellidos a los ganadores finales.

Temas clave

Pero más allá de determinar sobre qué lado de la balanza recaerá finalmente el voto ciudadano, una decisión que en los comicios locales suele estar determinada más por filias personales que por pura ideología. Las elecciones de ayer servían sobre todo para medir el pulso a algunos de los temas clave presentes en la carrera presidencial.

Y es que, lejos de contiendas anteriores, donde polémicas sociales como el matrimonio gay, el derecho al aborto o el papel de la religión centraron la campaña de los candidatos.

La próxima contienda presidencial se decidirá por cuestiones mucho más pragmáticas como la guerra de Irak , la crisis inmobiliaria o la seguridad social, principales preocupaciones de los votante según las últimas encuestas.

No es de extrañar por tanto que lo que debían ser tan sólo unas votaciones locales se hayan transformado a ojos de los expertos en una prueba de fuego sobre los postulados demócratas y republicanos. Así pues, mientras el estado de Virginia debería servir para medir el sentir nacional sobre la emigración ilegal, ya que ambos aspirantes han centrado su campaña en la posible regularización de millones de indocumentados.

La batalla por Misisipi, una de las áreas más afectadas por el huracán Katrina , espera determinar hasta que punto el voto de castigo a George W. Bush sigue presente entre la población.

Hillary la favorita

A la espera de que los primeros análisis salgan a la luz pública, la mayoría de las encuestas siguen proclamando una clara superioridad del partida demócrata en la carrera por la Casa Blanca. Mucho mejor posicionados que sus compañeros republicanos, a quienes la impopularidad del presidente podrían restar miles de votos, Hillary Clinton es en estos momentos la candidata más popular.

A más de 24 puntos de su principal rival Barack Obama, la ex primera dama es también paradójicamente la aspirante más odiada del país, con cerca de un 50 por ciento de los estadounidenses asegurando que «jamás votarían por ella».

Un rechazo que, según el periódico The New York Times « podría deberse tanto a su relación endogámica con el poder (su marido Bill fue presidente antes que ella), como a las propias acusaciones lanzadas que le lanzan sus compañeros de filas».

Tampoco Rudy Guilliani, principal favorito republicano e igualado con Hillary Clinton a nivel nacional, parece contar con el beneplácito de su partido.

Demasiado liberal como para convencer al voto evangélico, va por el tercer matrimonio, su permanencia como líder depende más de la debilidad que de sus contrincantes -John McCain es demasiado viejo, Mitt Rommey es mormón y Fred Thompson es todavía demasiado inexperto-, que en sus propios méritos.

Así pues, todo está por ver.