Cae el máximo capo de Cosa Nostra

María Signo

INTERNACIONAL

La detención de Salvatore Lo Piccolo ayer en Sicilia, junto a su hijo y otros dos jefes mafiosos, la hizo posible un arrepentido que fue su mano derecha

06 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Eran veinticinco años los que el capo mafioso Salvatore Lo Piccolo, de 64 años, llevaba fuera de la ley. Ayer, la policía antimafia italiana consiguió detenerlo en Sicilia junto a su hijo Sandro y otros dos destacados jefes mafiosos, Gaspare Pulizzi y Andrea Adamo. Con esta redada se consigue descabezar Cosa Nostra, que en poco más de un año ha visto caer a toda su cúpula, primero a Bernardo Provenzano y ahora al considerado su sucesor, Salvatore Lo Piccolo.

Los cuatro detenidos se encontraban en una reunión en la localidad de Carini, a pocos kilómetros de Palermo, en una casa de campo cercana al mar y bien amueblada, en contraste con la granja en la que se ocultaba Provenzano. El chalé, que llevaba dos semanas vigilado por la policía antimafia, fue tomado al asalto por unos cuarenta hombres de la sección de capturas de la policía de Palermo, la misma que en su día detuvo a Provenzano.

Sobre las 9.30 de la mañana se vio entrar en la finca un automóvil en el que la policía reconoció a Andrea Adamo y a Gaspare Pulizzi, ambos buscados desde hace años y destacados dirigentes de la organización mafiosa. En principio, los cuatro hombres reunidos en el garaje intentaron atrincherarse, pero desistieron tras los disparos al aire de la policía. Cuando fue arrestado el joven Sandro Lo Piccolo, de 32 años y ya con una cadena perpetua a sus espaldas, gritó a su padre entre lágrimas: «Papá, te quiero». Éste está condenado a cadena perpetua y pesan sobre él ocho órdenes de busca y captura.

En la casa se han encontrado armas y municiones, así como dinero y documentos, sobre todo pizzini , los mensajes en código que utilizan los jefes de la mafia para impartir órdenes, que fueron encontrados en el baño donde Salvatore Lo Piccolo intentaba deshacerse de ellos.

Arrepentido

Para llegar hasta estos jefes mafiosos ha sido decisiva la ayuda de un arrepentido, Francesco Franzese, mano derecha de Lo Piccolo en los negocios de extorsión, y detenido en agosto en una operación en la que se pensaba llegar al capo . Entonces se encontraron pizzini y otros documentos que permitieron reconstruir la organización de Lo Piccolo. La operación antimafia de ayer fue acogida con gran satisfacción, sobre todo en Palermo, donde la llegada de los detenidos a la comisaría arrancó los aplausos de la gente.