El Supremo deja en suspenso la reelección de Pervez Musharraf

Julia R. Arévalo

INTERNACIONAL

El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, aprobó ayer una amnistía para su rival, la ex primera ministra Benazir Bhutto, que abre las puertas a una transición en el país, pese a que su propia reelección como jefe del Estado aún está pendiente de un fallo judicial.

Musharraf promulgó una «ordenanza de reconciliación nacional» que prevé cerrar los casos abiertos contra altos cargos antes del 17 de noviembre de 1999, es decir, contra Bhutto, su esposo y otros investigados por corrupción cuando la líder opositora estaba al frente del Gobierno, excluyendo al otro ex primer ministro exiliado, Nawaz Sharif. El perdón presidencial facilita el regreso de Bhutto al país, anunciado para el próximo día 18, fecha en la que es probable que Musharraf aún ignore si podrá jurar como presidente para los próximos cinco años.

Los diputados y senadores de las asambleas paquistaníes votan hoy al futuro presidente con Musharraf como favorito, aunque la legalidad de su candidatura está sujeta a estudio del Tribunal Supremo.

El Supremo ordenó ayer que la votación se celebre hoy según lo previsto, pero se concedió más tiempo para estudiar los recursos de la oposición, que cuestionan que Musharraf pueda presentarse a la reelección si ostenta aún el mando del Ejército.

Los jueces fijaron una nueva vista del caso para el día 17, el primero laborable en Pakistán tras el Ramadán. Hasta esa fecha, la Comisión Electoral no podrá anunciar oficialmente quién ha sido elegido presidente ni éste jurar su cargo.

Proceso de transición

Ocho años después de su golpe de estado, Musharraf ha enmarcado su pacto con Bhutto en un proceso de «transición» que hace imprescindible la reconciliación para afrontar el reto del terrorismo islamista que golpea cada vez con más fuerza a Pakistán. «Ella tiene un papel que desempeñar», dijo el jueves el general en una entrevista en la que admitió que el Partido Popular (PPP) de Bhutto goza de un apoyo popular que él no puede «deshacer».

Algunas encuestas colocan al PPP como favorito en las elecciones legislativas, previstas para dentro de tres meses, por lo que el pacto con Bhutto ha inquietado sobremanera a la Liga Musulmana que todos estos años ha apoyado a Musharraf.

Tras la sesión del Gobierno que aprobó la ordenanza promulgada por Musharraf, el primer ministro, Shaukat Aziz, la defendió como un «paso importante para crear un clima de tolerancia y armonía en la política nacional».