El Gobierno birmano solo reconoce diez muertos en las protestas pacíficas, pero fuentes de la oposición creen que el número supera las 200 personas. El caso más conflictivo es el del reportero japonés muerto el día 26 en Rangún, de un disparo efectuado por un soldado. El Gobierno nipón ordenará hacer otra autopsia para confirmar si el reportero murió de un disparo a bocajarro, y ha exigido la devolución de su cámara, aunque el régimen birmano dice que ya ha entregado sus pertenencias.
Desaparecidos
Más de 1.200 personas, entre ellas mil monjes budistas, han sido arrestadas en Rangún, pero las autoridades no facilitan información de su situación. En una tesitura similar están al menos cinco periodistas, según Reporteros sin Fronteras y la Asociación de la Prensa Birmana. Algunas fuentes cifran en 4.000 los monjes budistas apresados en la última semana y aseguran que serán enviados a cárceles del norte del país. La disidente Voz Democrática de Birmania ha difundido la imagen del cuerpo de un monje flotando en un río, como muestra de la violencia militar.