El tiempo de un moderado respetado en Occidente

INTERNACIONAL

«Comienza el tiempo de la rosa». Así saludaba el diario islamista Yeni Safak el nombramiento de Abdulá Gül, jugando con el significado en turco del apellido del nuevo presidente. En el otro extremo, los defensores radicales de una Turquía secular esgrimían en la calle la bandera roja nacional con el retrato de Atatürk para mostrar su oposición a la llegada al palacio presidencial de un islamista cuyo pasado no perdonan.

En el exterior, en cambio, varios medios no dudaron ayer en denominarlo ya como el ex islamista Gül. Y es que fuera de las fronteras turcas se le considera un hombre moderado y pro occidental, con quien resulta fácil comunicarse. A este diplomático que habla un inglés fluido, tras sus años como estudiante de Economía, se le debe los intentos de Turquía por unirse a la Unión Europa, el impulso de las reformas políticas y económicas y la mejora del perfil del país en el exterior.

Nacido el 29 de octubre de 1950 en el seno de una familia modesta en el bastión islamista de Kayseri, en la provincia de Anatolia, su carrera política comenzó en 1991 cuando fue elegido diputado por el Partido del Bienestar Islámico. Más tarde fue ministro del Gobierno de Necmetin Erbakan, derrocado por el Ejército en 1997 por su radicalismo. En el 2000, Gül se pasó a un formación islamista hoy en día ilegalizada y que daría lugar al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), de Recep Tayyip Erdogan.

Su ascenso al poder llegó con la victoria del AKP en las elecciones del 2002, cuando asumió brevemente la jefatura de Gobierno, después de que se prohibiera a Erdogan ejercer ese cargo por una condena por «incitación al odio religioso». Poco después pasaría a dirigir la diplomacia turca.

Ahora, instalado en el palacio de Cankaya, deberá demostrar al Ejército que es un moderado convencido y un ex islamista.